El presidente Javier Milei sacudió el escenario político y económico al anunciar un drástico proyecto de ley inspirado de manera directa en el sistema de los Estados Unidos.
Bajo la premisa de que «si te agotás el presupuesto, no se puede gastar más», el mandatario busca aplicar un torniquete definitivo al gasto público. La medida promete paralizar por completo las dependencias estatales no esenciales si el Congreso no aprueba las partidas financieras correspondientes, abriendo un debate sin precedentes en la historia argentina.
Qué es el «shutdown» y cómo planea Milei aplicarlo en la Argentina
El concepto del shutdown o cierre del gobierno se produce cuando el Poder Legislativo no logra consensuar ni aprobar la ley de presupuesto general. En la visión de la gestión libertaria, este proyecto marcha en perfecta sintonía con la ambiciosa reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), iniciativa sobre la cual el propio Milei brindó una detallada «masterclass» ante sus legisladores para alinear la estrategia parlamentaria.
A diferencia de la discrecionalidad histórica con la que se maneja la administración pública nacional, el mandatario adelantó sus intenciones durante una entrevista en el streaming oficialista Neura: «En el armado del shutdown del Poder Ejecutivo, de la política, cuando te agotás el presupuesto no se puede gastar más y se apaga el Estado».
Los peligrosos vacíos legales y el riesgo en las áreas esenciales
La «letra chica» del proyecto despierta fuertes alarmas y dudas técnicas entre los especialistas. En la actualidad, el país se rige bajo la Ley de Administración Financiera (LAF), la cual permite al Ejecutivo prorrogar de manera automática el presupuesto del año anterior en caso de no aprobarse uno nuevo.
El abogado constitucionalista Diego Armesto advirtió sobre la colisión de leyes que esto provocaría: «La Ley de Administración Financiera quedaría en una irracionalidad. Esta idea de cerrar el gobierno sería, específicamente, una incongruencia con la actual ley y la Constitución». Asimismo, el experto alertó sobre la delgada línea que divide a los servicios públicos: «Hay que ser muy cuidadosos con qué se declara esencial. No se puede andar cerrando hospitales, aeropuertos o la policía».
Por otro lado, el especialista Marcelo Elizondo aportó su visión al mismo medio, explicando que el proyecto apunta a terminar con el financiamiento por fuera de lo pactado:
«El Estado no se cierra totalmente, hay áreas que son centrales. El resto de las áreas se cerrarán y se quedarán sin funcionar hasta que se asignen nuevos recursos, si es que el Congreso lo decide».
El dramático espejo de Estados Unidos y su récord de 43 días sin gobierno
El modelo en el que se referencia Milei tiene un largo historial en el país norteamericano, donde se registraron 15 cierres de administración desde el año 1981. El caso más extremo y reciente ocurrió a fines de 2025: un histórico shutdown de 43 días que paralizó parcialmente al gigante del norte entre los primeros días de octubre y el 12 de noviembre de ese año.
Aquel histórico conflicto se desató cuando el Senado de Estados Unidos bloqueó el presupuesto provisional debido a la falta de votos entre republicanos y demócratas. Durante ese período de parálisis federal, las áreas esenciales continuaron operando, pero con una salvedad: los empleados trabajaron sin cobrar sus sueldos en tiempo y forma, recibiendo los montos adeudados con carácter retroactivo recién cuando el Congreso destrabó el conflicto. En Argentina, un escenario similar dinamitaría por completo el actual rol de reasignación de partidas presupuestarias que hoy ostenta la Jefatura de Gabinete.
