El Gobierno Nacional enfrenta horas críticas en sus intentos por reactivar la gestión y retomar la iniciativa política.
Tras el fuerte impacto que generó la salida del exjefe de Gabinete por una causa de presunto enriquecimiento ilícito, Balcarce 50 busca desesperadamente cambiar de página. Sin embargo, un combo letal de internas feroces, la falta de apoyo de sus socios políticos y el inminente receso invernal en el Congreso amenaza con congelar las reformas clave del oficialismo.
El ambicioso paquete de reformas que quedó atrapado en el Congreso
La mesa política libertaria se reunió con urgencia para intentar ordenar el listado de proyectos prioritarios que el presidente Javier Milei busca motorizar en el Poder Legislativo. El plan oficialista se estructura sobre tres ejes de alto impacto: la polémica reforma electoral (que incluye la eliminación de las PASO), las modificaciones al proyecto de Zonas Frías y los cambios en la normativa de Inocencia Fiscal.
A pesar del hermetismo, los obstáculos para avanzar con estas medidas son gigantescos. El oficialismo no solo debe lidiar con las vacaciones de los legisladores, que paralizarán el Congreso desde la próxima semana hasta agosto, sino con una cruda realidad: la falta de votos propios y el rechazo de quienes debieran ser sus aliados naturales.
Furia con el PRO, desconfianza radical y el «no» de Patricia Bullrich
La eliminación de las elecciones PASO abrió una grieta inesperada con el PRO de Mauricio Macri, desatando la furia en los despachos presidenciales. «No tienen nada. Cuando Macri andaba con la lengua afuera estaba a favor de eliminar las PASO. Ahora no dice nada», disparó con notable enojo un funcionario de Casa Rosada ante la prensa acreditada. Por su parte, el radicalismo propuso implementar un sistema de «colectoras» para seducir a los gobernadores, una alternativa difícil de compatibilizar con la Boleta Única de Papel (BUP).
Esta última idea generó fuertes tensiones internas. Quien se encargó de marcar la cancha y desmarcarse públicamente fue la senadora libertaria Patricia Bullrich, asegurando que la alternativa no le seduce pero «es lo único que hay». Sus declaraciones cayeron muy mal en el entorno de Milei: «A la mañana es federal, a la noche unitaria. Ella se ubica donde va la opinión publicada», fustigó con dureza un alfil legislativo, evidenciando que la interna arde.
Sospechas contra Villarruel y la sombra del fracaso en el Senado
El fuego cruzado en el Gobierno no se detiene en las figuras externas, sino que apunta directo al corazón del poder. En Balcarce 50 acusan abiertamente a la vicepresidenta Victoria Villarruel de haber «cajoneado» y demorado a propósito el giro a comisiones del megaproyecto de Super RIGI, trámite que recién se destrabó este lunes. «Quiere perjudicar al Gobierno», sentenciaron sin piedad desde una de las oficinas clave de la sede presidencial.
Bajo este clima de extrema desconfianza, La Libertad Avanza intentará reactivar el Senado este jueves con el fin de aprobar el proyecto de Propiedad Privada y el pliego del camarista Víctor Pesino. No obstante, dentro del propio oficialismo admiten con pesimismo que la sesión corre serio riesgo de caerse por falta de quórum, lo que consolidaría una semana para el olvido en los planes de Javier Milei.
