El devastador doble terremoto que azotó el norte de Venezuela mantiene en vilo a la comunidad internacional
Entre los escombros y las tareas a contrarreloj de los equipos de rescate, la historia de Lucas Gámez, un nene argentino de 8 años desaparecido en la localidad de La Guaira, concentra las miradas y la solidaridad de ambos países en una dramática carrera contra el tiempo.
El laberinto de escombros en La Guaira
Lucas se encontraba al cuidado de sus tíos en un edificio residencial cuando se desató la catástrofe. Su madre, Blancalinda Martínez Colorado, relató el drama logístico que hoy dificulta las tareas de localización exacta: debido a un desperfecto en los ascensores de los pisos pares, la familia debió utilizar accesos alternativos. Esta situación genera incertidumbre entre los sobrevivientes sobre si el menor logró resguardarse en el departamento del segundo piso o si fue sorprendido por el colapso en las escaleras o pasillos comunes.
La madre detalló las desesperantes horas posteriores al sismo generalizado. Tras caminar varios kilómetros entre la destrucción reinante para llegar al lugar, decidió pasar la noche frente a la estructura colapsada. «Le grité y sentí respuesta de él y de otras personas. Lo llamaba por su nombre y lo escuchaba quejarse. Era la voz de un niño», aseguró la mujer en declaraciones periodísticas, aferrándose a la detección de calor corporal que registraron los rescatistas en el área.
Argentina refuerza los equipos de rescate y la asistencia humanitaria
Frente a la magnitud de la tragedia, el Gobierno argentino dispuso un importante incremento en el despliegue de ayuda humanitaria hacia el territorio venezolano. El vocero presidencial, Adrián Ravier, confirmó el envío inmediato de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea con insumos hospitalarios, plantas potabilizadoras, cocinas de campaña y sistemas avanzados de comunicación.
Para optimizar los rastrillajes sobre las estructuras colapsadas, la misión oficial sumará de forma urgente a 38 efectivos especializados en catástrofes y dos perros de búsqueda con sus respectivos guías de las fuerzas de seguridad. Hasta el momento, las autoridades diplomáticas confirmaron el trágico fallecimiento de seis ciudadanos argentinos en la región costera, mientras continúan activas ocho solicitudes de paradero de compatriotas que permanecen incomunicados tras el desastre natural.
