Durante los primeros dos años de gestión del presidente Javier Milei, los fondos fiduciarios estatales en funcionamiento recaudaron más de $ 8,2 billones y acumularon un superávit cercano a los US$ 3.000 millones.
Pese a tratarse de recursos asignados por ley a fines específicos —principalmente obras de infraestructura—, la administración nacional subejecutó las partidas y volcó un porcentaje elevado de la recaudación a la compra de letras y títulos públicos para sostener el dogma de déficit cero.
El esquema surge del análisis de balances contables, planillas presupuestarias e informes oficiales de la Jefatura de Gabinete y de la Oficina Nacional de Presupuesto a los que accedió la Agencia Noticias Argentinas. Según los registros, el superávit financiero de estos fideicomisos alcanzó los $1,86 billones en 2024 y los$ 1,23 billones en 2025, equivalentes a US$ 1.978 millones y US$ 973 millones respectivamente, al tipo de cambio oficial promedio de cada período.
Subejecución presupuestaria y vuelco hacia la deuda del Tesoro
Las planillas oficiales reflejan que los fondos fiduciarios ejecutaron solo el 55,8% de lo recaudado en 2024, el 69,5% en 2025 y un 69,7% durante el primer trimestre del año en curso. Los activos no utilizados fueron transferidos a colocaciones financieras bajo la órbita del Ministerio de Economía, registrando un cambio de estrategia en el que la reserva en plazos fijos del Banco Nación mutó hacia la adquisición directa de instrumentos de deuda del Tesoro.
Para el presente ejercicio, las proyecciones presupuestarias estiman que las inversiones en letras, bonos y plazos fijos alcanzarán los $ 1,33 billones, lo que habilitará a la cartera económica a disponer de aproximadamente US$ 880 millones adicionales provenientes de estas cajas. Estimaciones de centros de estudio privados señalan que la acumulación de excedentes fiduciarios bajo este mecanismo financiero rozará los US$ 4.000 millones al finalizar los primeros tres años de mandato.
Obras paralizadas en barrios populares y transporte
De los 29 fideicomisos vigentes o en proceso de liquidación, los recortes más acentuados se observan en áreas de infraestructura básica y servicios esenciales:
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Fondo de Integración Socio Urbana (FISU): Registró una caída del 94% en sus transferencias, lo que provocó la parálisis de 636 proyectos de vivienda y saneamiento en barrios populares.
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Sistema de Infraestructura del Transporte: Las inversiones financieras dispuestas por el Ejecutivo superan a las erogaciones destinadas a la ejecución de obras viales y al mantenimiento de rutas.
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Fondo de Infraestructura Hídrica: Presenta la misma dinámica de postergación de desembolsos en favor de la colocación de activos en bonos estatales.
