Una preocupante radiografía sobre el mercado de trabajo formal encendió nuevamente las alarmas económicas y sociales en todo el país.
La persistente contracción de las contrataciones formales viene golpeando de lleno la estabilidad laboral de miles de familias, en un marco donde el sector privado en relación de dependencia atraviesa un período de marcado estancamiento. Aunque los indicadores oficiales insinúan un ligero freno en el ritmo del desplome gracias al refugio en modalidades independientes, la pérdida acumulada de puestos de trabajo durante el último año evidencia un escenario sumamente complejo para la fuerza laboral argentina.
Inquietante radiografía laboral: la sangría que destruyó 110.000 puestos
El panorama ocupacional volvió a resentirse al confirmarse que el empleo registrado cayó por tercer mes consecutivo durante el mes de mayo. De acuerdo con el último informe procesado por la Secretaría de Trabajo, que depende del Ministerio de Capital Humano, la cantidad de trabajadores formales se redujo en 12.000 personas en apenas 30 días, pasando de 12.797.600 en abril a 12.785.600 en mayo. Sin embargo, la cifra que genera mayor impacto surge de la comparación interanual: al observar el total de 12.861.000 registrado un año atrás, se constata la destrucción neta de 110.000 puestos de trabajo en el país.
A partir del análisis de los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el trabajo registrado en el sector privado mostró una baja intermensual del 0,1% en mayo (equivalente a 9.000 asalariados menos). A pesar del número negativo, desde la lectura oficial remarcan que esta variación representa una desaceleración frente a los derrumbes de marzo (-0,2%) y abril (-0,3%). Asimismo, los primeros datos relevados en junio por la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) en los principales centros urbanos confirman que la baja del empleo asalariado se mantuvo vigente.
Refugio en el monotributo: la caída asalariada cumple un año ininterrumpido
La tendencia contractiva del empleo asalariado formal en relación de dependencia no da tregua y ya acumula 12 meses consecutivos de retroceso en el ámbito privado. Frente a este deterioro prolongado del trabajo en fábrica y oficina, las estadísticas oficiales destacan que la moderación general de la caída se sostuvo principalmente por el impulso de opciones de autoempleo o tareas informales, como el trabajo de aplicación, la labor autónoma o el monotributo.
En ese sentido, el trabajo monotributista repuntó en mayo con la incorporación de 2.700 personas (+0,1%), sumando más de 42.000 nuevos adherentes (+2% interanual) en los últimos doce meses a pesar de la conocida volatilidad del rubro. Por su parte, la categoría de casas particulares también registró un leve respiro al crecer un 0,3% intermensual, lo que equivale a la inserción de 1.400 trabajadoras y trabajadores en el sistema.
