En los dos primeros años de gobierno de Javier Milei, el empleo formal privado cayó mientras la informalidad trepó. Cerraron casi 22 mil empresas y creció la cantidad de horas trabajadas. Los jubilados, los grandes perdedores: volvieron al mercado laboral por la pérdida de poder adquisitivo.
Mientras el Congreso debate la reforma laboral, el mercado de trabajo argentino ya muestra las marcas del ajuste. Según Noticias Argentinas (NA) , en lo que va del gobierno de Javier Milei se destruyeron 193.590 puestos de trabajo privados registrados y se sumaron 357.000 trabajadores informales.
La foto es cruda: por cada empleo formal que se perdió, casi dos personas pasaron a engrosar la legión de la marginalidad laboral. En paralelo, cerraron cerca de 22.000 empresas, según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), y quedaron en pie 490.000 empleadores que sostienen a 9.566.571 trabajadores registrados.
El fenómeno de los jubilados que vuelven a trabajar
La tasa de actividad alcanzó el 48,6% en el tercer trimestre de 2025, el nivel más alto para ese período desde 2016. Pero el dato no es necesariamente positivo: responde, en gran parte, al ingreso forzado de jubilados al mercado laboral.
Según el Indec, creció 11% interanual el número de personas de 66 años o más que volvieron a trabajar, producto de la pérdida de poder adquisitivo de los haberes. En contraste, la participación de los jóvenes retrocedió 1,6% .
Más horas de trabajo, pero menos empleo
El informe del Instituto Argentina Grande (IAG) revela otro fenómeno paradojal: aumentó la carga horaria de quienes conservaron su empleo. La semana laboral promedio trepó a 45,2 horas en el tercer trimestre de 2025, tres horas más que en el mismo período de 2024, lo que representa un incremento del 9% .
Es decir, los planteles formales que sobrevivieron a los cierres de fábricas, suspensiones y despidos trabajan más horas, pero son menos personas.
La informalidad como refugio
El trabajo sin aportes, sin estabilidad, sin capital propio ni calificación ya representa el 44,2% de los 20 millones de trabajadores ocupados, según el IAG, que tomó como base los microdatos de la encuesta permanente de hogares del Indec.
La provincia de Buenos Aires fue la más golpeada por la destrucción de empleo registrado, con 68.570 puestos perdidos desde la asunción de Milei.
¿Qué esperar de la reforma laboral?
En medio de este panorama, el proyecto de Ley de Modernización Laboral avanza en el Congreso. Pero las expectativas son moderadas. El endurecimiento de las condiciones de trabajo y el menor costo de despido que introduce la norma no albergan, por ahora, demasiadas esperanzas de que se amplíe el horizonte de contrataciones en el futuro inmediato.
En el mejor de los casos, la ley podría animar a inversores que esperan señales de la macroeconomía y cambios en las regulaciones para concretar proyectos en danza, como en la minería, aunque ese sector está lejos de mover el amperímetro del empleo masivo.
Mientras tanto, la industria manufacturera —sobre todo las pymes— y la construcción, los dos sectores que más empleo generan, oscilan entre la reconversión y el cierre.




