Las aulas y pasillos de la educación superior en toda la Argentina vivieron una jornada de desolación absoluta y alta tensión gremial.
En una demostración de fuerza que colmó los principales centros urbanos, el sector educativo público ejecutó una medida de fuerza de alcance federal que dejó sin actividad académica a cientos de miles de estudiantes. La huelga no solo desnudó la profunda fractura existente entre los sindicatos y el Poder Ejecutivo Nacional por la pérdida del poder adquisitivo, sino que marca el inicio de una escalada de protestas que amenaza con congelar por completo el segundo cuatrimestre del año.
El Obelisco bajo protesta y el impacto que doblegó a la UBA
La contundente huelga nacional de 24 horas, impulsada de forma conjunta por el Frente Sindical de Universidades Nacionales (FreSU Federal), golpeó de manera generalizada el funcionamiento de las casas de altos estudios de todo el país. Durante la tarde, una columna masiva de trabajadores docentes, no docentes y profesionales del ámbito de la ciencia y la técnica concentró sus reclamos en el Obelisco porteño para exigir de forma inmediata la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento. El apagón educativo se sintió con extrema dureza en instituciones clave como la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) y la Universidad Nacional del Lioresal (UNL).
La histórica Universidad de Buenos Aires (UBA), a pesar de haber garantizado la apertura física de sus edificios de acuerdo a las directivas previas de sus autoridades, sufrió de igual modo las severas consecuencias del cese de tareas debido a que la gran mayoría de su planta de profesores y personal administrativo se plegó de lleno a la convocatoria del FreSU. «Fue un paro muy importante», sentenció Pilar Barbas, secretaria de la Federación Universitaria Argentina (FUA), al describir el altísimo acatamiento de la jornada.
Salarios de miseria y la solidaridad extrema con Tierra del Fuego
Los gremios universitarios fundamentan este plan de lucha en una brecha salarial que estiman superior al 28% en comparación con la inflación acumulada, sumado al congelamiento de los fondos destinados a las becas estudiantiles y al sostenimiento de los hospitales escuela de alta complejidad. Laura Carboni, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA), disparó con dureza contra los últimos acuerdos: «El Gobierno mantiene una deuda salarial con la docencia universitaria establecida por la Ley de Financiamiento Universitario. El incremento del 21,3% firmado por rectores y federaciones alineadas y cobrado en julio no llega ni a cubrir la mitad de lo que nos deben; por eso la asamblea rechazó la propuesta y ratificó la necesidad de un plan de lucha a fondo».
En paralelo, el FreSU Federal aprovechó la masiva vidriera nacional para manifestar su profundo respaldo a los docentes de Tierra del Fuego, quienes protagonizan un conflicto extremo que ya arrastra nueve días consecutivos de huelga por tiempo indeterminado. Conducidos por el Sindicato Unificado de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF), los educadores australes exigen frenar el ajuste provincial, detener los descuentos persecutorios y lograr una recomposición real que eleve el sueldo inicial al Salario Mínimo Vital y Móvil de $3.000.352, además de exigir el tratamiento legislativo de su propio proyecto de Ley de Financiamiento Educativo presentado hace dos años.
Cruce de acusaciones y la amenaza de un paro total de seis días
Desde la vereda oficial de la Casa Rosada, las autoridades del Ministerio de Capital Humano salieron a cruzar con fuerza la huelga, calificando la medida de fuerza como netamente «política e ilegítima». Desde la cartera nacional argumentaron con firmeza que todas las transferencias presupuestarias hacia las universidades públicas están completamente al día y bajo estricto cumplimiento de los convenios previos, al tiempo que recordaron que ya se emitió una convocatoria formal para una nueva mesa paritaria fijada para el próximo 1° de septiembre.
No obstante, las explicaciones de la administración central no lograron apaciguar el malestar de las bases sindicales. Lejos de dar el brazo a torcer, AGD-UBA confirmó de manera oficial que la falta de respuestas inmediatas y el sostenido ahogo presupuestario los empuja a endurecer drásticamente las medidas de fuerza. Por este motivo, anunciaron que la próxima semana iniciarán un histórico paro nacional total que se extenderá por seis días consecutivos, desde el lunes 18 hasta el sábado 22 de agosto inclusive, poniendo en jaque el normal desarrollo del ciclo lectivo.
