El escenario social argentino atraviesa un momento de estancamiento crítico. Tras las fluctuaciones registradas en los índices oficiales de vulnerabilidad, especialistas advierten que los indicadores del INDEC no mostrarán mejoras significativas en el segundo tramo de 2026.
La desaceleración en la baja de la pobreza enciende las alarmas en el Gobierno nacional, ya que la dinámica de los ingresos y la canasta básica frena la tendencia descendente observada en períodos previos.
El pronóstico del CEDLAS: «No va a haber grandes cambios»
El economista e investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Leopoldo Tornarolli, analizó el panorama social de cara a los próximos meses. Durante una entrevista brindada a radio Splendid AM 990, el especialista anticipó que la medición del INDEC correspondiente a la segunda mitad del año mantendrá un comportamiento plano: «El número de pobreza del segundo semestre no va a ser tan distinto al del primero. Puede estar un punto arriba o un punto abajo pero no va a haber grandes cambios».
Tornarolli detalló el recorrido del índice desde fines de 2023, coincidiendo con el arranque de la gestión de Javier Milei. Durante el segundo semestre de 2024 y gran parte de 2025, el valor de las canastas básica y alimentaria avanzó por debajo de la inflación general, lo que otorgaba un «margen extra» para reducir la vulnerabilidad. Sin embargo, este proceso dejó de ser sistemático: la canasta comenzó a fluctuar mes a mes frente a los precios de la economía, eliminando ese impulso positivo.
El factor laboral y el balance de la era Milei
Para comprender la evolución de la pobreza en la Argentina, el especialista del CEDLAS remarcó que los ingresos laborales representan el 75% del presupuesto total de las familias. Por este motivo, la evolución del mercado de trabajo y los salarios resulta decisiva para mover la aguja social. Al evaluar el trayecto completo de la actual administración, Tornarolli precisó que la caída real de la pobreza ronda entre los dos y tres puntos respecto al inicio del mandato, desmintiendo que la baja alcance los ocho puntos como sostienen algunos discursos oficiales.
La serie histórica del ciclo actual refleja altibajos pronunciados. El pico máximo de pobreza se alcanzó en el primer semestre de 2024 con un dramático 52,9%. A partir de allí se inició una fase de descenso: 38,1% en el segundo semestre de 2024, 31,6% en el primer semestre de 2025 y un piso de 28,2% en la segunda mitad de ese año. No obstante, en el primer semestre de 2026 la tendencia se revirtió al subir al 32,3%, marcando el freno actual. De todas formas, el economista concluyó que «está un poco más por debajo la pobreza que al inicio del Gobierno».
