La fiscalía encuadró el ataque al animal como un episodio de violencia vicaria diseñado para aterrorizar a la víctima y a sus tres hijos. La jueza rechazó los planteos de la defensa y confirmó la realización del debate público.
La Justicia de Chubut resolvió elevar a juicio oral y público la causa contra un hombre de 42 años imputado por torturar y matar a la perra de su pareja frente a ella y a sus tres hijos menores, para luego golpear brutalmente a la mujer. El hecho, ocurrido en la localidad de Esquel, fue calificado por el Ministerio Público Fiscal como un caso de crueldad animal en concurso real con amenazas simples y lesiones leves agravadas por el vínculo, todo bajo el marco de la violencia de género.
Un ataque para generar terror psicológico y sometimiento
De acuerdo con la acusación llevada adelante por la fiscal María Bottini y la procuradora de Fiscalía Cecilia Bagnato, el episodio violento comenzó el pasado 13 de enero durante una discusión en la que el imputado intentaba expulsar a la mujer y a los niños de la vivienda familiar. En ese contexto, el hombre tomó a la perra «Puchi», la sacó al exterior y la ahorcó con un alambre de púa en la puerta de entrada.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, durante la agresión al animal el imputado afirmó que «iba a enseñar quién mandaba». Posterior a ello, obligó a su pareja a presenciar la escena e infligió una amenaza directa al asegurarle que «iba a terminar como la perra».
Los peritajes presentados por la fiscalía sostienen que el agresor mutiló a la mascota cuando aún permanecía con vida y luego arrojó el cuerpo en un pinar cercano. Para los investigadores, el acto buscó causar un impacto psicológico destructivo en el grupo familiar, encuadrándose como un hecho de violencia vicaria —modalidad en la que se destruye un objeto, ser querido o mascota para ejercer control y sufrimiento sobre la mujer—.
Al día siguiente de la agresión contra la mascota, el acusado cortó el suministro eléctrico de la casa para evitar que la familia pudiera preparar el desayuno de los menores y agredió físicamente a la mujer, causándole lesiones que requirieron entre 15 y 30 días de recuperación médica.
La versión de la defensa: un «accidente» en el pinar
Durante la audiencia preliminar de control de acusación, la defensa oficial rechazó de manera categórica la reconstrucción formulada por el Ministerio Público Fiscal.
El defensor argumentó que la muerte de la perra respondió a un evento accidental, sosteniendo que el animal se habría enganchado y ahorcado solo con los alambres tras pelearse con otros perros del sector. Asimismo, adujo que el traslado del cuerpo hacia el pinar se realizó para evitar que los niños presenciaran los restos de la mascota, negando las agresiones físicas posteriores y cuestionando la intensidad del vínculo entre la víctima y el animal.
Resolución judicial y admisión de prueba para el juicio
Tras evaluar los argumentos expuestos por las partes, la jueza de la causa rechazó los planteos de nulidad de la defensa y ordenó la realización del debate ante un tribunal unipersonal.
Entre las pruebas admitidas se destacan el testimonio de la víctima, informes médico-forenses, datos extraídos del celular del imputado y los peritajes del Servicio de Asistencia a la Víctima (SAV), los cuales determinaron un nivel de riesgo alto para la mujer y sus hijos. Asimismo, se admitió la declaración de la médica veterinaria que intervino tras el hallazgo del cuerpo en el pinar.
Por otra parte, la magistrada dispuso el sobreseimiento del imputado respecto de la desnutrición detectada en otra perra de raza galga por falta de elementos directos de autoría, al tiempo que la Oficina Judicial de Esquel deberá sortear al juez de debate y fijar la fecha para la apertura del juicio.
