La reciente detención de Facundo Moyano tras un confuso episodio en un departamento porteño no solo volvió a colocar su nombre en las portadas policiales y del espectáculo, sino que reabrió la discusión sobre su sinuosa trayectoria en el ecosistema gremial.
El ex diputado nacional y referente del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) acumula un historial de idas y vueltas marcadas por etapas de fuerte exposición, momentos de distanciamiento y un persistente enfrentamiento con su hermano, Pablo Moyano.
Quienes siguieron de cerca la evolución del dirigente de 41 años dentro de la estructura gremial aseguran que su vínculo con el SUTPA nunca fue lineal. Su participación atravesó por ciclos de compromiso absoluto al frente de reclamos paritarios y momentos de marcadas ausencias en medio de conflictos por despidos en la actividad.
Esas fluctuaciones le valieron severas críticas dentro del entorno sindical, donde en las filas de Camioneros llegaron a definirlo bajo el apodo de “un turista sindical”. “A Facundo lo ves en revista Gente saliendo con una modelo, después en una negociación paritaria y al otro día en Alvarado de Mar del Plata”, ironizaban al describir su multitarget entre la política, la farándula y la gestión deportiva.
La conducción de Alvarado y la ruptura con Pablo Moyano
Su paso por el Club Atlético Alvarado de Mar del Plata ilustró esa dinámica. Tras años vinculado a la institución balnearia, Facundo Moyano asumió la presidencia entre 2021 y 2022 para completar el mandato de Wenceslao Méndez, quien se encontraba de licencia. Sin embargo, tras culminar ese período, rechazó la posibilidad de continuar al frente del club para volcarse nuevamente al terreno político-sindical.
En ese momento coincidió un acercamiento estratégico con su hermano Pablo Moyano, quien en noviembre de 2021 fue electo triunviro de la CGT. En los primeros meses, Facundo respaldó los primeros pasos del dirigente camionero en la calle Azopardo, compartiendo actividades públicas como la presentación junto al actual gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal.
No obstante, la sintonía duró poco y la relación familiar y política se resquebrajó de forma definitiva. Facundo comenzó a criticar internamente la postura intransigente de su hermano y su acercamiento al sector liderado por Máximo Kirchner. “Lo está manejando Cristina con control remoto”, llegó a cuestionar en la intimidad tras la difusión de una fotografía entre ambos dirigentes.
Las diferencias también se hicieron públicas cuando Pablo Moyano desplegó activistas para controlar precios en cadenas de supermercados, medida que Facundo desaprobó. Por lo bajo, el referente camionero devolvió el golpe: “Facundo debería preocuparse por los despidos que hay en los peajes”.
Del choque mediático al distanciamiento en San Cayetano
El contrapunto final tuvo lugar en enero de 2024, en el marco del primer paro general convocado por la CGT contra el gobierno de Javier Milei. En aquella oportunidad, el líder del SUTPA cuestionó el silencio de la central obrera durante la presidencia de Alberto Fernández.
La réplica de Pablo Moyano fue tajante para marcar distancia de los hábitos de su hermano menor: “Yo de la farándula no opino”, sentenció en referencia a las constantes coberturas mediáticas sobre la vida privada del exdiputado.
Esa tirantez volvió a quedar al descubierto esta semana durante la tradicional marcha de San Cayetano. Al ser abordado por la prensa respecto de la situación procesal de su hermano tras la denuncia por violencia de género, el dirigente de Camioneros optó por desmarcarse: “Que lo defina la Justicia. Yo no tengo nada que ver”. Instantes después, apeló a la ironía para marcar el distanciamiento personal: “Encima mi pibe se llama Facundo Moyano, yo todos los días hablo con mi hijo Facundo Moyano”.
