El desgaste en el Congreso con un proyecto que terminó diezmado y la marcha atrás con los cambios en la actividad de los puertos tras la paralización del comercio exterior representaron tropezones que el Poder Ejecutivo reconoce que podrían haberse evitado.
Sin embargo, la gestión nacional busca dar vuelta la página y concentrar su atención en la desaceleración de los precios y en la preparación del terreno para las próximas definiciones electorales.
Durante los últimos días, el escenario político estuvo dominado por el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado. Allí, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, batalló para intentar salvar la Ley de Tierras y mantener con vida la propuesta formulada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Pese a las negociaciones, el texto que obtuvo media sanción quedó reducido a un régimen de desalojos y modificaciones en las expropiaciones.
Para evitar una derrota mayor, el oficialismo debió ceder y retirar dos capítulos clave: la Ley de Tierras y la norma sobre el Manejo del Fuego, lo que permitió que mantuviera vigencia la legislación promovida en su momento por el kirchnerismo. El afán por eliminar restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros chocó de frente con los intereses de gobernadores y senadores de provincias limítrofes.
A ese traspié legislativo se sumó la tensión generada por el DNU para reformar la actividad de prácticos y pilotos navales. La medida, orientada a reducir costos en el comercio exterior, provocó un paro del sector, pérdidas millonarias en las exportaciones y advertencias de Uruguay sobre los riesgos en la navegación del Río de la Plata, obligando al Gobierno a recular para no encarecer fletes y seguros.
Estrategia electoral, la tensión con Brasil y el hito papal
En el terreno político e internacional, el presidente Javier Milei combinó movimientos estratégicos con picos de conflicto diplomático:
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Escenario electoral: El mandatario instaló la incógnita sobre la fórmula para los próximos comicios. Inicialmente sugirió tener un candidato propio a la vicepresidencia para luego admitir que podría tratarse de un extrapartidario si se consolida un acuerdo político, mientras Karina Milei analiza alternativas de alianzas.
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Conflicto con Brasil: La relación bilateral sufrió un severo deterioro luego de que Milei volviera a calificar a Luiz Inácio Lula da Silva de “chorro” y “ladrón”, desencadenando la retirada del embajador brasileño de Buenos Aires. Pese a que el canciller Pablo Quirno intentó encuadrar los cruces como disputas ideológicas, desde el Palacio de Itamaraty respondieron que los insultos constituyen una falta de respeto institucional inescindible. Por su parte, Bullrich acotó la postura oficial al recordar a Cristina Kirchner como “la presidiaria” en el marco de los encuentros regionales.
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Confirmación del Vaticano: Como contrapartida positiva, la Santa Sede confirmó que el papa León XIV visitará la Argentina en noviembre, con escalas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El logro, gestionado de forma coordinada con la ministra Sandra Pettovello, la Cancillería y el Episcopado, significará un hecho histórico con alta carga simbólica para la gestión.
La apuesta económica: contención del dólar y rechazo a la devaluación
En el plano económico, la prioridad absoluta sigue siendo la contención del índice de precios. Ante la presión sobre la divisa estadounidense, el Banco Central (BCRA) volvió a intervenir en el mercado cambiario mediante la venta de divisas y contratos de futuro para evitar que el dólar mayorista supere el techo de los $1500.
Las estimaciones del REM-BCRA proyectan que la inflación nacional de julio —que el INDEC difundirá el próximo jueves 13— se ubicará entre el 1,9% y el 2%, en línea con el dato de junio, luego de que en la Ciudad de Buenos Aires el IPC marcara un 2,9% impulsado por el receso invernal y el transporte.
En este marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, cruzó con dureza a los sectores industriales que sugieren una corrección en el tipo de cambio al calificar de “tarados” a quienes piden una devaluación para defender la producción nacional. La declaración generó el rechazo del titular de la UIA, Martín Rapallini, quien advirtió que esas expresiones no contribuyen al diálogo en medio de un escenario con caída de empleo. Pese a los chispazos con el empresariado, la meta del Palacio de Hacienda se mantiene firme: alejar cualquier fantasma devaluatorio y priorizar la estabilidad de la moneda.
