El intendente trazó un balance muy positivo de la XIII Feria Internacional del Libro de Comodoro Rivadavia, que culminó este domingo con una participación récord de público, superando las 200 mil personas durante sus once jornadas. El mandatario también destacó la presencia de reconocidas figuras nacionales y el protagonismo de niños y jóvenes en esta nueva edición.
Comodoro continúa fortaleciéndose como Polo Cultural a través de su XIII Feria Internacional del Libro, que bajo el lema “Más libros, más libres – Memoria, Verdad y Justicia” convocó durante once jornadas a más de 200 mil personas. Familias, niños, jóvenes y vecinos recorrieron los stands y participaron de una amplia programación cultural, educativa y artística.

Cabe destacar que, el evento nació como un espacio de encuentro para fomentar la lectura, la presentación de autores nacionales, regionales y locales, y el desarrollo de distintas propuestas educativas, didácticas y artísticas. Actualmente, constituye una política de Estado municipal que, a través de la Ordenanza N° 13.803/18, garantiza su permanencia, respaldo presupuestario, continuidad anual y jerarquización como propuesta cultural de la región.

En este sentido, lo que comenzó como un proyecto local se transformó con el tiempo en la Feria del Libro más convocante de la Patagonia y una de las más importantes del interior del país, consolidándose como una tradición ineludible de la agenda cultural de Comodoro. Con más de una década de trayectoria, la propuesta incorporó múltiples sedes, expositores comerciales y actividades masivas y gratuitas.
Al respecto, el intendente realizó un balance que calificó como “muy positivo, en cuanto a la participación y a las personalidades que hemos recibido en la Feria. Realmente esta edición ya superó la del año anterior. En esto –acentuó– quiero felicitar a Liliana Peralta y a todo el gran equipo que, como bien saben, desde que termina esta edición ya empiezan a pensar en cómo se arma la del año próximo”.

El mandatario puso especial énfasis en la participación de niños y jóvenes, “no porque los trae el colegio, que también es importante, sino porque observé al chico yendo a buscar un libro, sentándose en un escalón a leerlo y queriendo hacer canjes”. En ese sentido, destacó que “esto es gracias al trabajo que se hace todo el año en algunos espacios, donde la Secretaría trabaja en apoyatura escolar, y se va impulsando esto de volver a tomar un libro, leer e interesarse”.
Por otro lado, Macharashvili indicó que, más allá del contexto que atraviesa la ciudad, “tenemos un capital humano excelente y esta Feria del Libro, que cada año se amplía más en su oferta, sigue siendo la capital del evento cultural por excelencia y una de las mejores ferias del interior del país”.

En esa línea, sostuvo que “esta inversión es genuina de los comodorenses. Cada uno aporta dentro de sus impuestos para que estas cosas se hagan. Lo importante es que los chicos se apropien de ella, que la familia venga y pase una hermosa tarde en los distintos espacios. Vamos a seguir para brindar una mejor calidad y oferta, porque esto es lo que da la base de sustentabilidad a una comunidad”.
Una política pública
Por su parte, la secretaria de Cultura, Liliana Peralta, destacó que la Feria del Libro este año superó las 782 actividades, frente a las más de 500 de la edición anterior, con más de 40.000 niños y adolescentes que participaron de las propuestas desarrolladas en 11 sedes y 23 espacios. Además, contó con la presencia de más de 100 instituciones educativas públicas y privadas de la ciudad que visitaron la propuesta de lunes a viernes.

Asimismo, se registró una notable afluencia de familias que recorrieron los stands y participaron de las numerosas actividades. En este sentido, la funcionaria remarcó el buen desempeño comercial de librerías y editoriales, que vendieron un promedio de entre 15 y 20 ejemplares durante los primeros días, pese al complejo contexto económico, con expectativa de que el mayor movimiento de ventas se concentrara sobre el cierre del evento.
En este marco, subrayó el rol de la Feria como motor económico para la ciudad, con impacto directo en la gastronomía, la hotelería y el comercio local, y sostuvo que la propuesta cultural “no es un gasto ni tampoco un lujo, es una inversión”. Peralta remarcó también que “se trata de una política pública que debe trascender las gestiones municipales”.

Figuras nacionales que reforzaron su alcance federal
La convocatoria de esta edición también quedó reflejada en la nave central del Centro Cultural, donde funcionaron 55 stands de editoriales y librerías de todo el país, seleccionados entre un total de 86 inscriptos que superaron la capacidad de los espacios disponibles.
El crecimiento sostenido de la propuesta también trascendió las fronteras nacionales. Este año, la Feria recibió la visita de una investigadora belga especializada en literatura argentina, quien llegó a Comodoro para estudiar el fenómeno de las ferias del libro en el país, luego de obtener una beca con un proyecto sobre esta temática. En esta línea, Peralta destacó que “en Bélgica existe una sola feria del libro, por lo que el alcance del fenómeno argentino tiene un reconocimiento internacional que localmente no siempre se dimensiona, y la elección de Comodoro como sede de esa investigación representa un honor para la ciudad”.
Durante las once jornadas se convocó a un nutrido grupo de figuras nacionales que reforzaron el alcance federal de la propuesta. Entre los nombres de mayor proyección se destacó Reynaldo Sietecase, quien presentó su libro “Cabrón” y, en un video difundido por las redes de la Feria del Libro Comodoro, felicitó a la comunidad por sostener la apuesta a la cultura en un contexto crítico, señalando el valor que ese compromiso adquiere en tiempos complejos.
También participaron el historiador Felipe Pigna, la periodista María O’Donnell, el escritor Martín Kohan, la novelista Dolores Reyes, el neurocientífico Facundo Manes, el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak y los comunicadores Facundo Pastor, Facundo Pereyra y Pedro Rosemblat, entre otras figuras del ámbito literario y periodístico nacional. La programación se completó con la participación de autores y gestores culturales regionales y locales, que año a año consolidan a Comodoro como uno de los principales puntos de encuentro editorial de la Patagonia.
Malvinas como patrimonio e identidad cultural del sur
La agenda de Malvinas volvió a ocupar un lugar central en esta edición, en sintonía con el sentimiento malvinense que atraviesa la historia de la Feria del Libro. El Teatro Español colmó su capacidad durante las actividades vinculadas a la causa, que este año incluyeron la visita de Víctor Amigorena y Soledad Herrera, quienes compartieron su experiencia en las islas junto al documental que realizaron.
“Comodoro es una ciudad que reconoce permanentemente el accionar de sus héroes, en un ejercicio constante de memoria que antes se mantenía oculto y hoy sale a la luz”, señaló la secretaria de Cultura.
