Un duro e inesperado golpe sacude de lleno el bolsillo de los consumidores argentinos. En el tramo final del mes, las principales compañías petroleras del mercado comenzaron a aplicar aumentos directos en los precios de los combustibles, con incrementos que oscilan entre el 2% y el 5% según la provincia o región geográfica.
La decisión rompió por completo el «buffer» de contención de valores que se venía sosteniendo desde mayo tras un salto del 30%, dejando al descubierto un escenario de fuerte tensión en los surtidores de todo el país.
El ajuste se aplicó con particular contundencia en las provincias del interior de Argentina, donde el golpe a las economías locales se siente con mayor fuerza, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) las remarcaciones se dieron en una escala ligeramente menor. El congelamiento previo buscaba precisamente sostener el nivel de consumo general, golpeado por una demanda en caída libre. No obstante, al concretarse esta medida durante la última semana de septiembre, el impacto estadístico sobre el índice de inflación quedará fragmentado entre dos meses consecutivos.
El petróleo Brent quebró los US$ 100 y dinamitó el acuerdo de precios
El detonante directo de este remezón en los precios locales fue la brusca escalada del crudo a nivel internacional. El acuerdo original suscrito entre petroleras y refinadoras estipulaba una relativa estabilidad en las pizarras mientras la cotización del barril se mantuviera por encima del piso de los US$ 80, a cambio de mantener los precios congelados con posterioridad hasta equiparar los flujos financieros de las firmas.
Sin embargo, el esquema saltó por los aires este jueves cuando la cotización del barril de crudo Brent volvió a quebrar el techo de los US$ 100, para luego escalar de forma acelerada hasta posicionarse en la franja de los US$ 105. Esta disparada de precios internacionales respondió directamente a declaraciones cruzadas y contradictorias entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán, provocando que el crudo acumulase un alza implacable que obligó a las petroleras que operan en suelo argentino a actualizar de inmediato sus tarifas.
YPF resiste por ahora: la clave del mercado y la postura oficial
En medio de la remarcación generalizada dispuesta por las compañías privadas, la empresa estatal YPF se mantiene por el momento como la única excepción en el sector, conservando los mismos valores en sus estaciones de servicio. Pese a esta tregua temporal, en el mercado no descartan en absoluto que la petrolera de bandera termine acoplándose al resto de los competidores en los próximos días para evitar desfasajes en la oferta.
Al referirse a la política tarifaria y al contexto global, el titular de YPF, Horacio Marín, explicó que la fijación de precios en las estaciones dependerá de la evolución entre la oferta y la demanda. «Si se ve que el precio del barril se termina estableciendo en US$ 100, los consumidores vamos a tener que pagar por US$ 100», advirtió el directivo en declaraciones a Radio Rivadavia, aunque remarcó que la mayoría de las consultoras especializadas no preveían un escenario sostenido en esos valores altos.
