El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio de 2026 una severa contracción del 2,9% respecto a junio en su medición desestacionalizada, transformándose en la baja mensual más pronunciada en lo que va del año.
En la comparación interanual frente al mismo mes de 2025, el indicador clave retrocedió un 1,4%. La cifra encendió alarmas en el sector productivo al confirmar una fuerte dinámica de «efecto serrucho», donde la economía no logra consolidar una senda de crecimiento continuo y vuelve a hundirse tras los leves repuntes previos.
El comportamiento del EMAE durante los primeros siete meses del año refleja esta inestabilidad estructural: la actividad registró subas en cuatro meses y caídas en los tres restantes. Las fluctuaciones desestacionalizadas mostraron un avance del 0,4% en enero, un desplome del 2,6% en febrero, un rebote del 3,5% en marzo, contracciones consecutivas del 1,5% en abril y 0,5% en mayo, un leve alza del 0,8% en junio y el contundente bajón del 2,9% registrado en julio.
Comercio e industria encabezan la ola de sectores en rojo
De los quince sectores económicos analizados por el organismo oficial, ocho registraron caídas interanuales en julio. El golpe más severo se sintió en el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con un derrumbe del 5,1% i.a., seguido de cerca por la Industria manufacturera, que cayó un 4,6% i.a. En conjunto, ambos rubros le restaron 1,3 puntos porcentuales a la variación general del EMAE.
A este escenario negativo se sumaron otros rubros clave para la generación de empleo: la construcción retrocedió un 3,3% i.a. y la intermediación financiera cayó un 3,0% i.a. Analizando el desempeño mensual desestacionalizado de julio frente a junio, la producción industrial manufacturera se contrajo un 5,0%, la construcción un 4,6% y la producción minera un 0,9%. El frente externo tampoco dio respiro: las exportaciones bajaron un 4,9% intermensual y las importaciones cayeron un 4,5%.
Los sectores primarios amortiguan la caída pero no alcanzan
En el otro extremo del tablero, siete sectores lograron marcar variaciones positivas en la comparación interanual. El incremento más impactante lo registró la Pesca, con un alza extraordinaria del 424,5% i.a., acompañada por la Explotación de minas y canteras (+8,4% i.a.) y la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+0,7% i.a.). En conjunto, estas actividades primarias aportaron 1,0 punto porcentual al EMAE, un impulso positivo que resultó insuficiente para contrarrestar la fuerte retracción del sector urbano e industrial.
Desde el ámbito analítico, Justina Gedikian, analista de renta fija en Cohen Aliados Financieros, remarcó que el resultado de julio fue «bastante peor de lo que se anticipaba», ya que borró la leve mejora observada en junio y ubicó al índice en su nivel más bajo desde marzo de 2025 (un 4,1% por debajo de diciembre). Gedikian advirtió que la economía carece de un motor propio fuera de los recursos primarios y que, con los sectores intensivos en mano de obra cada vez más rezagados, se reduce el margen para mejorar el clima social en la antesala del calendario electoral de 2027.
Proyecciones e incertidumbre hacia el cierre de 2026
Por su parte, Facundo Beltramone, economista de la Fundación Libertad, señaló que la dinámica de «serrucho» también se refleja a nivel trimestral. Mientras que el PIB desestacionalizado aumentó un 0,7% en el primer trimestre de 2026 frente al cierre de 2025, el segundo trimestre anotó una baja del 0,6% (dato que, no obstante, resultó levemente mejor que la contracción del 0,9% prevista por el Relevamiento de Expectativas de Mercado – REM de agosto). A pesar de ese traspié trimestral, el nivel de actividad se mantuvo un 2,0% por encima del segundo trimestre de 2025.
Para lo que resta del año, el consenso de mercado prevé una recuperación del 1,1% en el tercer trimestre y del 1,3% en el cuarto trimestre, acumulando un crecimiento del 2,1% para todo 2026 (frente al 4,5% alcanzado en 2025). Hacia adelante, las estimaciones privadas proyectan expansiones del 2,9% en 2027 y del 3,0% en 2028, mientras que el proyecto oficial de Presupuesto 2027 prevé un alza más optimista del 4%. De concretarse estas proyecciones, la Argentina lograría encadenar cuatro años consecutivos de crecimiento económico, un hito que no se registraba desde el ciclo expansivo finalizado en 2008.
