A pesar de los esfuerzos del Palacio San Martín por aplacar el conflicto bilateral, el presidente Javier Milei ratificó sus duros cuestionamientos contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y manifestó su expectativa de que su respaldo a Flávio Bolsonaro
A pesar de los esfuerzos del Palacio San Martín por aplacar el conflicto bilateral, el presidente Javier Milei ratificó sus duros cuestionamientos contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y manifestó su expectativa de que su respaldo a Flávio Bolsonaro contribuya a que «Brasil también se pinte de azul» en las próximas elecciones presidenciales del 4 de octubre.
«Por el bien de los brasileros, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno de encima», sentenció el mandatario argentino durante una entrevista concedida al canal de streaming La Casa.
Calificaciones a Lula y acusaciones de injerencia electoral
Lejos de retractarse por haber calificado a Lula de «ladrón» y «corrupto» una semana atrás, el jefe de Estado justificó su postura argumentando la veracidad de sus afirmaciones: «La pregunta es: ¿mentí? No, Lula es un ladrón, un corrupto. Estuvo preso y lo sacaron de prisión por un argumento administrativo», remarcó.
Asimismo, Milei reveló que el distanciamiento ideológico y personal con el titular del Planalto se remonta al proceso electoral de 2023, recordando que el mandatario vecino no lo felicitó tras su victoria en el balotaje frente a Sergio Massa.
Sobre aquel período electoral, el Presidente acusó una directa interferencia del oficialismo brasileño: «Me imagino que tiene que ver con eso de que intervino activamente para que gane el otro candidato en la elección. De hecho, dijo Eduardo Bolsonaro que puso mil millones de dólares en la campaña», afirmó en referencia a la supuesta asistencia económica enviada al entonces ministro de Economía.
En esa misma línea, Milei agregó: «No solo eso, sino que toda la estrategia de toda la campaña negativa que me hizo, y hoy que siguen repitiendo estas cosas, la armaron el grupo de asesores brasileros de Lula».
Crisis en Itamaraty y gestiones de Cancillería
Las recientes expresiones del mandatario argentino sostienen la tensión diplomática iniciada tras su participación en el Congreso del Partido Liberal en San Pablo, ámbito donde respaldó al opositor Flávio Bolsonaro e insultó al mandatario de Brasil.
Consecuencias del conflicto en el plano diplomático:
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Llamado a consultas: Itamaraty —el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil— retiró temporalmente a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien aún no ha regresado a la Argentina.
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Protesta formal: El canciller brasileño Mauro Vieira transmitió al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, el profundo malestar de su administración por los agravios del mandatario argentino.
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Postura del Palacio San Martín: El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, intentó desacelerar la crisis la semana pasada al asegurar que la gestión nacional no evalúa romper el vínculo bilateral. «Esperamos que el embajador brasileño, Julio Bitelli, retorne a la Argentina», indicó.
Sin embargo, el nuevo embate verbal de Javier Milei mantiene en la incertidumbre el retorno del diplomático brasileño y deja abierto un capítulo de fricción política con el principal socio comercial del país.
