Neuquén, Chubut y Buenos Aires compiten por la instalación de mega data centers atraídos por energía barata y clima frío.
Impulsados por la disponibilidad de recursos naturales, el gas de Vaca Muerta, la energía eólica y un contexto macroeconómico más favorable, provincias como Chubut, Neuquén y Buenos Aires pican en punta para recibir inversiones multimillonarias de gigantes tecnológicos y energéticos internacionales.
El atractivo patagónico y el rol de Vaca Muerta
La Argentina comenzó a posicionarse de manera firme en el mapa global de la infraestructura tecnológica. De acuerdo con un relevamiento de la agencia Reuters, la Patagonia se ha convertido en un imán para inversores internacionales que buscan emplazar mega centros de datos (data centers). Los factores determinantes de este fenómeno son el clima frío —ideal para abaratar los costos de refrigeración de los servidores—, las vastas extensiones de tierra despoblada, el potencial de las energías renovables y la disponibilidad de gas proveniente de Vaca Muerta.
A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y otras regiones del mundo, donde la masificación de estas instalaciones ha generado resistencia social por la presión sobre las redes eléctricas locales y el medio ambiente, en el país los proyectos avanzan con un perfil bajo y sin oposición vecinal generalizada, apalancados también por marcos regulatorios como el RIGI.
Los proyectos en marcha: Neuquén, Chubut y Buenos Aires
La competencia regional involucra a diferentes distritos con propuestas adaptadas a sus ventajas comparativas:
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Neuquén: Pampa Energía avanza en un ambicioso proyecto junto a su central térmica de Loma de la Lata. Según detalló Rubén Turienzo, director comercial de la firma, la iniciativa demandaría hasta 500 megavatios de energía generada con gas neuquino. En paralelo, gigas globales como OpenAI —asociados a la local Sur Energy con un proyecto anunciado de hasta 25.000 millones de dólares y 500 MW— analizan locaciones en la provincia, conversando de manera directa con las autoridades locales.
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Chubut: La compañía polaca Green Capital proyecta la instalación de un mega data center que contempla unos 300 megavatios iniciales —con una inversión calculada en 3.000 millones de dólares y potencial de escala hasta los 3.000 MW—, diseñado para abastecerse íntegramente con energía eólica y solar propia, sin saturar la red troncal.
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Buenos Aires: Pampa Energía encabeza también iniciativas en la zona franca de Bahía Blanca, donde se comprometió a aportar 30 megavatios para la primera etapa de un centro de datos emplazado en un polo caracterizado por su fuerte potencial eólico.
Desafíos y cautela en el sector
Pese al entusiasmo generalizado y los guiños institucionales —como los viajes del presidente Javier Milei a Silicon Valley y la apuesta por infraestructura de fibra óptica en la Patagonia—, los especialistas del sector recomiendan prudencia a la hora de diferenciar anuncios de obras concretas.
Voces del mercado como Gustavo Castagnino (Genneia) y la consultora Hadassa Lutz (Cloud2Ground) advierten que la disponibilidad de energía y recursos es solo el punto de partida: se requiere infraestructura pesada previa y, en muchos casos, los inversores aguardan definiciones políticas de largo plazo y la consolidación de incentivos fiscales de mayor alcance de cara a los próximos años.
