Donald Trump alertó sobre un “potencial desastre” por las Malvinas y se ofreció a intervenir entre la Argentina y el Reino Unido.
Durante su visita oficial a Irlanda, el presidente de los Estados Unidos volvió a referirse a la disputa por el archipiélago y advirtió que un nuevo conflicto sería sumamente peligroso. Sus declaraciones se producen tras el reciente endurecimiento de la postura geopolítica de la administración de Javier Milei frente a los proyectos petroleros en el Atlántico Sur.
Advertencia y ofrecimiento de mediación en Dublín
En el marco de una conferencia de prensa brindada en Dublín junto al primer ministro irlandés, Micheál Martin, el mandatario estadounidense, Donald Trump, se refirió nuevamente a la soberanía de las Islas Malvinas y deslizó la posibilidad de mediar en el diferendo histórico entre la Argentina y el Reino Unido.
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo. Pero ahora mismo hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas”, expresó Trump ante los medios, haciendo hincapié en la distancia geográfica que separa a Londres del archipiélago austral.
Las declaraciones llegan pocas semanas después de que el líder republicano abriera la puerta a revisar la tradicional posición de neutralidad de Washington sobre la soberanía de las islas, un movimiento que los analistas vinculan con presiones geopolíticas hacia el Reino Unido para que incremente su gasto militar en el contexto de la OTAN.
El trasfondo geopolítico y la respuesta de la Argentina
El reposicionamiento de la Casa Blanca generó una fuerte repercusión diplomática y política en Buenos Aires. Semanas atrás, el gobierno del presidente Javier Milei respondió con medidas de fondo: anunció una serie de sanciones económicas a las empresas petroleras extranjeras que operan sin autorización en las cercanías del archipiélago —con especial foco en el proyecto offshore Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration—, la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego y el envío de un proyecto de ley para endurecer las multas a firmas vinculadas a la explotación hidrocarburífera ilegal en la plataforma continental argentina.
La disputa por las islas, ocupadas por la Corona británica desde 1833 y bajo el reclamo constante de la República Argentina ante los organismos internacionales, sumó así un nuevo capítulo de tensión internacional con la atenta mirada de las potencias globales sobre el Atlántico Sur.
