Argentina atraviesa una encrucijada habitacional sin precedentes que golpea de lleno el corazón de millones de familias en todo el territorio nacional.
Los datos oficiales no dejan margen para la duda: más de 6,4 millones de hogares sobreviven día a día bajo condiciones de extrema precariedad, padeciendo desde hacinamiento hasta el desplome de sus infraestructuras básicas. Una reciente investigación académica sacó a la luz la aterradora radiografía de un país donde el sueño de la casa propia se desmorona y la brecha social se profundiza año tras año.
La radiografía del colapso: 6,4 millones de familias en emergencia
La impactante radiografía proviene del Atlas de la Vivienda Digna y Sustentable en Argentina, un exhaustivo trabajo realizado por el Centro de Estudios Económicos Urbanos de la Universidad Nacional de San Martín (CEEU-UNSAM) en alianza con la firma Saint-Gobain. El 40,67% de los hogares del país registra algún tipo de déficit habitacional.
Dentro de esta cruda realidad, el informe discrimina las urgencias: unos 687.000 hogares necesitan de manera desesperada una vivienda totalmente nueva (déficit cuantitativo), mientras que la aplastante mayoría de más de 6,2 millones de familias sufre carencias cualitativas. Esto abarca desde paredes y techos deficientes hasta la falta estructural de cloacas o agua de red.
«El Atlas de la Vivienda pone en evidencia el alcance de los déficits habitacionales y la necesidad de abordarlos con información, planificación y una mirada de largo plazo. Contar con datos confiables es el primer paso para impulsar soluciones que permitan avanzar hacia un modelo de vivienda más digno, inclusivo y sustentable para todos los argentinos», enfatizó Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay.
Cloacas, hacinamiento y el drama del norte argentino
El desglose de los indicadores resulta alarmante y pone al descubierto profundas deudas en infraestructura urbana:
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Servicios e insalubridad: El 25,45% de los hogares padece conexiones deficientes a los servicios esenciales. Si bien el 85% accede al agua potable por red pública, apenas un 61,7% cuenta con servicio de cloacas.
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Hacinamiento y materiales: Cerca del 15% de las familias vive en condiciones de hacinamiento crítico, mientras que un 37,3% de las viviendas está levantada con materiales endebles o deteriorados que no garantizan condiciones mínimas de seguridad.
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Abisma territorial: La geografía de la precariedad muestra extremos preocupantes. Mientras la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) ostenta las cifras más bajas de déficit, en el extremo opuesto provincias como Chaco, Formosa y Santiago del Estero superan holgadamente el 55% de hogares con deficiencias graves, concentrando el mayor deterioro en materiales y sobrepoblación por ambiente.
A este sombrío mapa se suma una importante mutación sociodemográfica: la proliferación de hogares unipersonales o monoparentales y el envejecimiento poblacional exigen estructuras más pequeñas y adaptadas. Sin embargo, el mercado inmobiliario expulsa a los inquilinos: la proporción de familias propietarias cayó vertiginosamente del 73% registrado en 2010 a tan solo un 68,9% hacia 2020. Ante este escenario, el estudio concluye en la urgencia de aplicar políticas públicas con resiliencia climática, eficiencia energética y sustentabilidad intergeneracional antes de que la crisis habitacional se vuelva irreversible.
