Un temblor político sacude las estructuras del Poder Ejecutivo tras las explosivas declaraciones de la diputada nacional Marcela Pagano.
La legisladora lanzó graves acusaciones contra María Belén Agudiez, exsubsecretaria de Planificación General y figura clave en la órbita de la secretaria de Presidencia, Karina Milei. Según reveló la representante parlamentaria, la exfuncionaria montó una verdadera estructura familiar dentro del Estado, habiendo llenado tanto la Secretaría General como la residencia presidencial de Olivos con diversos parientes directos.
El armado nepotista incluyó el nombramiento de su cuñado Osvaldo Sosa como intendente de la Quinta de Olivos, su hermana Analía Agudiez junto a sus padres encargados de las tareas de catering, y su primo Agustín Expósito designado como director nacional de Seguimiento Operativo dentro de la propia subsecretaría que conducía su prima. «En Olivos no había Estado: había una mesa familiar con presupuesto público; los que controlaban eran los mismos que cobraban», sentenció Pagano sobre la maniobra, remarcando además que la exfuncionaria ingresó al sector público declarando apenas 43 mil pesos y se retiró con bienes millonarios.
La maniobra de Karina Milei y el rol del jefe de Casa Militar
Lejos de ordenar una investigación exhaustiva ante las irregularidades detectadas por el Presidente al desvincular al denominado «clan Agudiez», Pagano aseguró que Karina Milei ejecutó un encubrimiento institucional. La secretaria presidencial disolvió la administración civil de Olivos, despidió a 12 empleados —quienes posteriormente fueron reincorporados tras reclamos del gremio ATE—, reubicó a más de 40 trabajadores y traspasó el control total de la residencia a la Casa Militar. Si bien desde el entorno oficial se justificó la movida alegando razones de seguridad y la eventual visita del Papa, la diputada afirmó categóricamente que se trató de un operativo para «limpiar la escena».
En este punto adquiere relevancia la figura del general Sebastián Ignacio Ibáñez, jefe de la Casa Militar desde marzo de 2024 y hombre de extrema confianza de Karina Milei. Pagano sacó a la luz que Ibáñez y Belén Agudiez mantienen una relación de pareja que es un secreto a voces en los pasillos de la Casa Rosada, configurando un evidente conflicto de intereses. Ibáñez fue quien firmó contrataciones públicas que beneficiaron directamente a la familia de su pareja, violando explícitamente la Ley de Ética Pública y el Decreto 202/17, normativas que exigen declarar vínculos personales y excusarse de intervenir en procesos licitatorios.
Sombras de corrupción, aprietes a la prensa y un premio sin sumario
El prontuario del jefe militar quedó fuertemente cuestionado en la exposición parlamentaria. Se recordó que Ibáñez denunció falsamente por «espionaje» a dos periodistas del canal TN por realizar tomas de la Casa Rosada, causa que la Justicia desestimó por inexistencia de delito pero que sirvió como pretexto formal para clausurar la sala de periodistas. Asimismo, se encuentra bajo la lupa judicial tras una revelación del diario Clarín por el presunto cobro de coimas del 10% en licitaciones para la compra de repuestos y mantenimiento de la flota aérea presidencial.
A pesar de acumular denuncias y sospechas de corrupción, el Gobierno nacional lejos de iniciar un sumario administrativo envió su pliego al Senado para promoverlo al rango de general de división. «El que denunció periodistas, el investigado por coimas y el novio de la funcionaria que acomodó a su familia es al que le entregan la quinta entera. No es seguridad, es control de daños», concluyó Pagano.
