La economía argentina enfrenta un nuevo punto de tensión fiscal. Mientras la gestión de la Nación sostiene su estrategia de ajuste y reducción de la presión impositiva, los números en las administraciones provinciales marchan a contramano.
Un contundente análisis advierte que la expansión en los presupuestos subnacionales no solo pulverizó el superávit previo, sino que frena de manera directa cualquier posibilidad de recortar impuestos a la producción.
El desbalance regional: incremento generalizado del gasto provincial
Entre los períodos 2024 y 2025, el gasto primario consolidado de los distritos provinciales experimentó un salto del 8,9% en términos reales. Este incremento en las erogaciones se constató en la totalidad de los distritos analizados, provocando que el consolidado general pasara de un escenario de superávit a un preocupante déficit primario.
La magnitud del incremento del presupuesto refleja fuertes disparidades según la jurisdicción:
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Santiago del Estero: encabezó las subas reales con un brutal incremento del 48,1%.
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Neuquén: registró una expansión presupuestaria del 22,5%.
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Jujuy: incrementó sus erogaciones en un 18,8%.
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Formosa: mostró una suba real del 18%.
En otras doce provincias se observaron avances de dos dígitos, al tiempo que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la suba fue del 9,1% y en la provincia de Buenos Aires alcanzó el 1,4%. Como efecto directo de esta dinámica, el resultado primario sufrió un claro deterioro en 19 de las 23 jurisdicciones relevadas, provocando que nueve distritos perdieran su superávit para caer en terreno negativo.
El freno a la baja de impuestos y el peso de Ingresos Brutos
La desconexión fiscal entre los distintos niveles del Estado genera trabas estructurales para el sector privado. Mientras que la administración nacional concretó una baja de impuestos equivalente a cerca del 3% del PBI, el aumento sostenido del gasto provincial quita margen de acción para aliviar la carga tributaria que ahoga a familias y empresas.
Desde la entidad privada remarcaron que resulta indispensable que las provincias acompañen la consolidación económica mediante el ordenamiento de sus cuentas públicas y la quita de tributos distorsivos. Entre ellos, el impuesto a los Ingresos Brutos se consolida como uno de los más nocivos:
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Efecto cascada: al gravar la facturación bruta en cada etapa de producción y comercialización, encarece insumos, financiamiento y bienes finales de consumo.
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Impacto sin ganancias: la imposición se aplica de manera directa incluso sobre empresas que operan con pérdidas.
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Tasa en la industria: en el sector manufacturero, la alícuota presenta una mediana del 1,5%.
Por este motivo, los analistas señalan la urgencia de retomar la trayectoria de reducción gradual de Ingresos Brutos que se había fijado en el Consenso Fiscal firmado en 2017.
Reforma administrativa y propuesta de reconversión laboral
Para lograr un esquema sostenible que haga viable la reducción impositiva, la disciplina fiscal debe aplicarse de manera coordinada en los tres niveles de gobierno (Nación, Provincias y Municipios). El reporte concluye que la acción de los estados provinciales debe reorganizarse en torno a sus funciones esenciales e indelegables: salud, educación, seguridad y justicia.
Con el objetivo de encarar esta reestructuración sin resentir el empleo formal, se propone implementar un «Programa Empalme». Esta medida busca facilitar la transición laboral para que aquellos trabajadores del sector público no requeridos en la reorganización administrativa puedan migrar de manera ordenada hacia puestos dentro del sector privado.
