Las alarmas se encendieron en la concentración del conjunto nacional a pocas horas del trascendental e irreversible choque a todo o nada en los cuartos de final de la Copa del Mundo.
Desde el riñón del plantel de Lionel Scaloni rompieron el silencio para desnudar las facetas más peligrosas y destructivas de la potencia europea que intentará arruinar el sueño del bicampeonato, reconociendo el temor técnico ante un rival que combina un despliegue físico brutal con jerarquía de élite.
El crudo diagnóstico de Walter Samuel sobre el monstruo helvético
La tensión de cara al decisivo duelo de este sábado en la sede de Kansas City se siente a flor de piel en el búnker de la Selección Argentina. El encargado de dar la cara por el cuerpo técnico fue Walter Samuel, histórico exdefensor y actual pilar estratégico del cuerpo técnico comandado por Lionel Scaloni. Lejos de apelar a las frases hechas de la previa, el «Muro» encendió la cautela al realizar una radiografía sumamente minuciosa del combinado de Suiza, definiéndolo de forma contundente como un equipo extremadamente duro, físico y con una calidad técnica que puede hacer daño en cualquier momento.
El asistente técnico alertó que los europeos no se limitan únicamente a la especulación defensiva o al choque corporal. Samuel remarcó el enorme peligro que representan figuras de la talla mundial de Granit Xhaka y Manuel Akanji, destacando que «tienen gente desde abajo que puede jugar bien, son muy tranquilos con la pelota y son extremadamente organizados». El cuerpo técnico de la Selección Argentina dejó en claro que la clave del encuentro radicará en neutralizar esa salida limpia y fluida que ensayan los suizos desde el fondo de su propio campo.
Entre el respeto táctico y la obsesión ciega por alcanzar la final
A pesar del profundo respeto estratégico impreso en las pizarras de Scaloni, Roberto Ayala, Pablo Aimar y el propio Samuel, el búnker nacional no esconde la enorme ambición y el hambre de gloria que moviliza internamente a los vigentes campeones del mundo. Con el seleccionado argentino ya consolidado de forma legítima entre las ocho mejores potencias del planeta, el cuerpo técnico reconoció abiertamente que la gran obsesión es sortear este durísimo escollo europeo para instalarse de manera directa en el partido definitivo por la copa.
«Miramos al rival pero también pensamos en el juego nuestro», sentenció Samuel para equilibrar la balanza de cara al choque en Kansas City. La premisa del plantel es clara: no perder bajo ningún punto de vista la identidad ofensiva que llevó al equipo a la gloria absoluta, pero extremando la concentración ante un rival de un fuste físico superior. El asistente concluyó sus declaraciones desnudando la conmovedora ilusión que comparten los jugadores puertas adentro: «Tenemos la ilusión de poder cumplir y llegar a la final, que sería algo increíble. Y después, ahí adentro, te la jugás a todo o nada».
