Miguel Bottazzi, histórico referente de avistajes en Puerto Pirámides, destacó la recuperación extraordinaria de la especie desde la época de la caza comercial, pero advirtió sobre la necesidad de profundizar los estudios tras los recientes episodios sanitarios en el Golfo Nuevo.
La población de ballenas francas australes que frecuenta las costas de Península Valdés experimentó una recuperación demográfica sin precedentes al registrar un crecimiento superior al 1000% en los últimos 40 a 50 años. El dato fue detallado por Miguel Bottazzi, reconocido operador ballenero de Tito Bottazzi Avistajes, quien sostuvo que la mayor densidad de ejemplares en el Golfo Nuevo ayuda a dimensionar los recientes episodios de mortandad, aunque remarcó que persisten incógnitas clave sobre las causas.
En diálogo con FM Del Viento, Bottazzi explicó que el volumen poblacional actual cambia la perspectiva con la que se analizan estos sucesos respecto a décadas pasadas, cuando la presencia de ejemplares era sensiblemente menor.
De la caza comercial a una recuperación demográfica histórica
El operador recordó que, al iniciarse la actividad familiar hace más de cuatro décadas, la especie aún sufría el impacto de la cacería comercial registrada a finales de los años 60 y principios de los 70 en aguas patagónicas.
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Población inicial estimada: Entre 350 y 500 ejemplares en la zona tras la época de capturas.
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Tasa de natalidad: Mantenida en un promedio cercano al 7% anual durante la última década.
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Escala actual: Un crecimiento sostenido que contrasta con la fragilidad de otras especies, como la ballena franca del Atlántico Norte.
Bottazzi planteó que este incremento masivo genera situaciones similares a las observadas en otros procesos de recuperación de fauna silvestre:
“Una cantidad de animales muertos que décadas atrás podía pasar inadvertida dentro de una población mucho menor adquiere hoy otra dimensión”, señaló el especialista, vinculando la mayor visibilidad de las muertes al número total de ejemplares y a su proximidad con zonas habitadas.
Dos fenómenos sanitarios bajo análisis: bacterias y marea roja
Respecto a las causas de los fallecimientos registrados esta temporada, el operador diferenció dos cuadros clínicos que afectan a distintos grupos de edad:
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Ballenatos y la bacteria Erysipelothrix: Vinculada a la erisipela, esta bacteria marina fue identificada en ejemplares jóvenes que presentaban lesiones geométricas en la piel. El desafío científico radica en comprender por qué un patógeno habitual en el ecosistema generó un impacto particular en este ciclo.
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Ejemplares adultos y fitotoxinas: Los casos de adultos se asocian preliminarmente a la ingestión de fitotoxinas producidas por floraciones algales nocivas, fenómeno conocido como marea roja.
Las dos hipótesis se encuentran bajo investigación especializada para determinar si los cambios climáticos y las condiciones ambientales actuales influyen en la recurrencia de estos episodios.
Cambios en el comportamiento, la temporada y balance de avistajes
A su vez, Bottazzi describió un desplazamiento temporal en la concentración de cetáceos dentro del Golfo Nuevo. Mientras que históricamente octubre concentraba el pico de presencia, en las últimas temporadas el mayor volumen de ejemplares comenzó a registrarse en agosto, iniciando un retiro paulatino a partir de mediados de septiembre.
En cuanto al impacto turístico, el referente destacó el movimiento registrado durante el fin de semana largo del 12 de octubre en Puerto Pirámides, con salidas marítimas periódicas y una demanda sostenida de turismo nacional, aunque remarcó que las tarifas del transporte aéreo continúan siendo un factor condicionante para la actividad en la comarca.
