Chubut dio un paso trascendental en materia de salud pública al reglamentar de manera integral la Ley Salomé, sancionada por unanimidad en la Legislatura provincial hace 25 meses.
Esta medida establece un marco normativo propio y de vanguardia para el acceso al cannabis medicinal, contempla la creación de un registro provincial, regula de forma clara el autocultivo y abre canales inéditos para que los pacientes puedan abastecerse de flores y derivados en farmacias habilitadas.
Un nuevo marco normativo que amplía derechos para pacientes y cultivadores
La reglamentación dispone la puesta en marcha del Registro de Cannabis de Chubut (REUCH), el cual será administrado directamente por la Secretaría de Salud provincial. Este padrón abarcará a pacientes, profesionales de la salud, organizaciones no gubernamentales y cultivadores solidarios. Damián Domínguez, presidente de la ONG 4 Almas, remarcó que la medida viene a legitimar formalmente la labor territorial que las organizaciones sociales realizaban para cubrir las necesidades de los usuarios.
Entre los avances más significativos se destaca la flexibilidad del esquema local frente a los lineamientos nacionales. Mientras que el REPROCANN permite cultivar para hasta dos pacientes y otorga permisos por tres años, el REUCH provincial posibilitará que un cultivador solidario asista a un máximo de tres personas y concederá autorizaciones extendidas con una vigencia de cinco años, convirtiendo a Chubut en una provincia pionera en el otorgamiento y protección de derechos en la materia.
Venta en farmacias, preparaciones a medida y alcance veterinario
El texto reglamentario habilita la comercialización de flores de cannabis y sus derivados tanto en farmacias públicas como privadas que resulten autorizadas. Los usuarios podrán acceder mediante prescripciones de profesionales matriculados en la provincia o presentando directamente su inscripción vigente en el REPROCANN o el REUCH. Asimismo, la normativa impulsa las preparaciones magistrales para confeccionar aceites con dosis personalizadas según las necesidades del tratamiento, concepto al que Domínguez definió como un «traje a medida».
Por otra parte, la legislación contempla mecanismos simplificados para que las ONG adapten sus estatutos sociales e ingresen al circuito comercial legal para abastecer a la red farmacéutica. A su vez, la exposición de motivos de la ley reconoce de forma innovadora el uso veterinario del cannabis medicinal. La plena operatividad del sistema quedará consolidada una vez que la autoridad sanitaria dicte las resoluciones complementarias, se ponga en funciones la agencia de cannabis y cáñamo, y se evalúe la inclusión de los derivados en el vademécum provincial para el acceso a través de obras sociales.
