Una nueva reunión de la mesa política del Gobierno nacional reflejó el aumento de las tensiones internas a raíz de las demoras en concretar acuerdos electorales con las provincias de cara a las próximas instancias legislativas.
Según trascendió, el encuentro de este martes estuvo marcado por un debate de más de una hora entre los sectores «acuerdistas» y las posturas más intransigentes del espacio.
La discusión contrapone dos visiones estratégicas: por un lado, quienes reclaman certezas políticas para dar previsibilidad al Círculo Rojo y los mercados; por el otro, la conducción que propone dilatar las negociaciones hasta marzo de 2027 para desgastar a los aliados territoriales.
La interna entre «acuerdistas» y «duros»
El debate dividió a la mesa oficialista en dos posturas marcadamente diferenciadas:
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Sector acuerdista: Integrado por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el ministro de Economía, Luis Caputo, la presidenta del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, y el asesor Santiago Caputo. Exigen cerrar los pactos provinciales antes de fin de año. Durante el encuentro, el titular de Economía advirtió que postergar los consensos hasta marzo impacta negativamente en la estabilidad financiera y condiciona las perspectivas políticas.
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Sector duro: Encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y Eduardo «Lule» Menem. Esta facción impulsa posponer las definiciones electorales para ganar margen de negociación y asegurar candidatos propios en las listas territoriales, como ocurre con la disputa en Mendoza frente al gobernador Alfredo Cornejo.
Cruces por el «Proyecto Malvinas»
Además de las diferencias electorales, la reunión registró un contrapunto entre Patricia Bullrich y Martín Menem en relación con el denominado «Proyecto Malvinas», iniciativa que busca endurecer sanciones a empresas que operen de forma no autorizada en las islas.
La senadora expresó reparos sobre el impacto político y diplomático de la medida a raíz de llamados de advertencia procedentes de los Estados Unidos. Desde la conducción de la Cámara de Diputados, no obstante, ratificaron la intención de avanzar con el tratamiento del proyecto en el recinto durante la próxima semana, confiando en el respaldo de los bloques aliados.
