El tablero parlamentario se encuentra al rojo vivo.
Pese a que el reciente fallo de la Corte Suprema que repuso de manera provisoria la vigencia de la Ley de Tierras desinfló las expectativas de reunir el número necesario, la oposición confirmó que mantendrá firme la convocatoria a sesionar el próximo jueves en la Cámara de Diputados, dando inicio a un escenario de máxima tensión que apunta derecho a una inminente «guerra de sesiones» en el mes de octubre.
El revés judicial y la jugada opositora para no ceder terreno
El bloque opositor, integrado por Unión por la Patria, gran parte de Provincias Unidas, el Frente de Izquierda y los diputados misioneros de Argentina Federal, reconoció que la resolución del máximo tribunal alteró los planes originales. El objetivo principal era tumbar el DNU 70/23, pero con la medida cautelar que restituyó la Ley de Tierras, los legisladores de los espacios dialoguistas perdieron los incentivos para dar quórum este 15 de octubre y comenzaron a bajarse de la convocatoria.
Ante este panorama adverso, la estrategia cambió de eje. Lejos de retroceder, la oposición decidió seguir adelante para exponer el «principio de revelación» y dejar en evidencia a los legisladores que decidan no bajar al recinto. Desde el espacio opositor remarcaron que el mega decreto desregulatorio es anticonstitucional y advirtieron que la protección soberana de los recursos y tierras del país no puede quedar supeditada a los tiempos de la Justicia.
La contramaniobra del oficialismo y la «guerra de sesiones»
Del otro lado, el oficialismo no se quedó de brazos cruzados. Buscando blindar el núcleo de su modelo económico —que incluye la desregulación de alquileres, prepagas, telecomunicaciones y cielos abiertos—, La Libertad Avanza pidió formalmente una sesión especial para el miércoles 21 de octubre al mediodía con un temario que incluye la emergencia en Discapacidad, el endeudamiento familiar y una versión atenuada de la Ley de Tierras dentro de un proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Sin embargo, la respuesta opositora no se hará esperar. Los bloques opositores analizan seriamente solicitar una nueva sesión para esa misma fecha pero una o dos horas antes del horario fijado por el oficialismo, obligando a los bloques dialoguistas a definir de urgencia qué temario habilitar y cuándo bajar a dar el presente.
