En una decisión de altísimo impacto geopolítico y comercial, la firma estadounidense Halliburton —una de las corporaciones de servicios petroleros más poderosas del planeta— confirmó formalmente que no formará parte del controvertido proyecto Sea Lion ni participará en ningún tipo de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas o sus aguas aledañas.
La determinación se conoció luego de que la compañía con sede en Houston, Texas, mantuviera contactos directos con las autoridades argentinas para despejar inquietudes respecto al marco legal vigente.
El gigante internacional comunicó su resolución de abstenerse de operar en el territorio británico de ultramar tras la contundente cadena nacional en la que el presidente Javier Milei advirtió con duras sanciones a las empresas que brinden apoyo logístico o técnico a las petroleras que pretendan explotar los recursos hidrocarburíferos en la zona disputada.
El dilema de Vaca Muerta: un ultimatum que hizo temblar al sector
La drástica postura corporativa responde al riguroso ultimátum desplegado por la Cancillería argentina, bajo la conducción de Pablo Quirno. El Palacio San Martín emitió alrededor de 180 notificaciones formales dirigidas a las principales compañías de servicios petroleros del mundo, advirtiéndoles que cualquier colaboración con la iniciativa Sea Lion implicaría su inmediata inhabilitación para operar en Vaca Muerta. La mítica formación de hidrocarburos no convencionales con epicentro en Neuquén representa un botín estratégico irrenunciable, al generar una producción superior a los 600.000 barriles diarios.
Este marco de tensión diplomática se da en un escenario donde Estados Unidos ha llamado formalmente a la Argentina y al Reino Unido a «desescalar» el conflicto, mientras que desde el gobierno nacional se rechazan de forma categórica las críticas británicas y se ratifica la defensa del arbitraje internacional sobre la soberanía del archipiélago.
Boicot masivo de los gigantes del crudo al proyecto en Malvinas
Con este anuncio, Halliburton se suma a una lista de bajas de enorme peso para la logística británica en el Atlántico Sur. En septiembre pasado, las firmas SLB (anteriormente conocida como Schlumberger) y Baker Hughes adoptaron exactamente la misma determinación de marginarse de cualquier proyecto en las islas.
La decisión combinada de estas tres multinacionales asesta un golpe letal a las aspiraciones de extracción en la zona, debido a que este tridente concentra la mayor parte de la capacidad técnica mundial para llevar a cabo perforaciones mar adentro de la magnitud requerida por el yacimiento Sea Lion.
