En Casa Rosada admiten el plan reservado con EE. UU., mientras estallan cortocircuitos internos y tensión con Brasil.
En un escenario de alta tensión diplomática y política, el Gobierno nacional admitió de forma reservada que coordinó de manera directa con la administración estadounidense de Donald Trump el operativo que permitió la salida de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos.
Coordinación al máximo nivel con Washington y desconcerto en el Gabinete
La maniobra se ejecutó bajo una estricta confidencialidad que tomó por sorpresa a la inmensa mayoría del propio Gabinete libertario. De hecho, mientras el presidente Javier Milei y su círculo de máxima confianza estaban al tanto de los movimientos, voceros y altos funcionarios desconocían el plan y llegaron a desmentir públicamente las versiones o a difundir itinerarios erróneos sobre una presunta escala en Paraguay.
La travesía del referente del Partido Liberal (PL) de Brasil junto a su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus hijas, Carolina y Luiza, se consumó cruzando el paso fronterizo del puente internacional Tancredo Neves hacia Puerto Iguazú para luego abordar una aeronave privada rumbo a Miami.
La jugada burló la orden impuesta por el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, quien había dispuesto la retención de pasaportes e investiga al dirigente por presunto lavado de activos desde mediados de octubre.
El rol clave de Santiago Caputo y los fuertes ruidos internos en Balcarce 50
Tras la concreción de la huida, dirigentes y militantes del oficialismo celebraron el operativo en redes sociales adjudicando la autoría intelectual de la logística al asesor presidencial Santiago Caputo. Sin embargo, este despliegue mediático desató una marcada marejada de molestias en los despachos principales de la Casa Rosada, donde pretendían sostener una postura de bajo perfil dada la gravedad institucional del evento. «Nos estamos comiendo la peli de los Peaky Blinders. Tenemos que tener las reglas más claras», recriminó con severidad una fuente gubernamental con despacho en Balcarce 50 ante el impacto mediático del caso.
El traslado internacional se ejecutó formalmente cuando el Poder Ejecutivo argentino aún no había definido si otorgaría o no el asilo político formal al excandidato brasileño derrotado en el balotaje. En el seno del Gobierno nacional asumen con pragmatismo que esta jugada secreta impactará de manera negativa en el ya deteriorado vínculo bilateral con el gobierno de Luiz Inácio «Lula» da Silva en Brasil.
