La Cámara Alta resolvió por unanimidad separarlo del cargo por mal desempeño en lugar de aceptar su dimisión. La decisión le quita fueros de protección e impide su postulación a cargos públicos, dejándolo expuesto a causas judiciales vinculadas al escándalo de Ueno Bank. Pedro Alliana asumió la presidencia.
En una jornada de alta tensión institucional, el Senado de la República del Paraguay aprobó por unanimidad la destitución del presidente Santiago Peña tras concluir el proceso de juicio político por mal desempeño en sus funciones. La Cámara Alta, con el voto afirmativo de los 44 legisladores presentes, decidió rechazar la carta de dimisión presentada previamente por el mandatario y avanzar con la remoción formal de su cargo.
La medida derivó de la profunda crisis financiera y política desencadenada por la presunta vinculación del Poder Ejecutivo con irregularidades en el Ueno Bank, causa por la que ya se registran detenciones de exdirectivos de la entidad bancaria, sumado a severas acusaciones por conflicto de intereses en la gestión pública. Tras concretarse la destitución, el Congreso procedió a tomarle juramento al vicepresidente Pedro Alliana, quien asumió la jefatura del Estado paraguayo.
Por qué el Congreso rechazó la renuncia y qué consecuencias legales implica
La determinación de la Cámara de Senadores de no aceptar la dimisión voluntaria y llevar el juicio político hasta su término fija un contundente precedente en la historia política del país vecino:
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Pérdida inmediata de fueros: Al ser destituido e inhabilitado mediante condena política institucional, Peña quedó despojado de los fueros parlamentarios o ejecutivos que le habrían correspondido en caso de una salida negociada, exponiéndose de manera directa a eventuales procesos penales e investigaciones de la Justicia ordinaria.
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Inhabilitación política: A diferencia de la renuncia —figura que le hubiera permitido argumentar una salida por el «bienestar del país» sin asumir responsabilidades explícitas—, la destitución opera como una sanción formal que bloquea su capacidad para presentarse a candidaturas de elección popular en el corto y mediano plazo.
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Quiebre en el oficialismo: El consenso de los 44 senadores, incluidos representantes de su propia fuerza, el Partido Colorado, dejó expuesto el aislamiento del exjefe de Estado y la severidad del impacto institucional provocado por el escándalo bancario en la región.
Con la jura de Pedro Alliana en el Palacio de López, el Gobierno paraguayo busca contener las repercusiones económicas del colapso de Ueno Bank y estabilizar el tablero político tras la caída del mandatario.
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