Denominado Rinconraptor pipoae, fue hallado en Rincón de los Sauces (Neuquén). El descubrimiento revela claves inéditas sobre la convivencia y la competencia por el alimento entre los grandes depredadores del Cretácico Superior.
Un equipo multidisciplinario de investigadores del CONICET identificó una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó el norte de la Patagonia durante el Cretácico Superior. Se trata del Rinconraptor pipoae, un terópodo de aproximadamente siete metros de largo cuyos restos fósiles fueron rescatados en la zona de Rincón de los Sauces, provincia de Neuquén.

El ejemplar pertenecía al grupo de los megaraptóridos y se caracterizaba por poseer enormes garras curvas y un esqueleto con cavidades internas que le otorgaban gran ligereza. Entre los restos recuperados se destacan partes de la cola, un brazo y una pierna, elementos fundamentales para reconstruir sus características anatómicas y dimensiones físicas.
El trabajo fue publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Palaeontologia Electronica.
Convivencia y competencia entre grandes depredadores
Más allá de la descripción taxonómica de la nueva especie, el hallazgo aporta datos clave sobre la estructura de los ecosistemas patagónicos de hace millones de años. Los fósiles, hallados en el área de Cerro Overo-La Invernada, demuestran que los megaraptóridos coexistieron en el mismo territorio con los abelisáuridos, otro importante grupo de carnívoros.
«Esta nueva especie aporta información clave en relación a la interacción entre depredadores. Ahora sabemos que este fue el segundo grupo de dinosaurios carnívoros en el área, por lo que la competencia por el alimento pudo haber sido mayor de la imaginada hasta el momento», explicó Ariel Méndez, investigador del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET) y autor principal del estudio.
Los investigadores sugieren que, aunque compartieron espacio e interactuaron en un entorno repleto de grandes saurópodos titanosaurios y ornitópodos medianos, es probable que ambos grupos de carnívoros hayan desarrollado distintas estrategias de caza para nichos ecológicos diferentes, reduciendo así los enfrentamientos directos.

Un rescate paleontológico atravesado por la pandemia
Las primeras evidencias del Rinconraptor se hallaron en 2016 durante tareas de reconocimiento del Museo Municipal Argentino Urquiza de Rincón de los Sauces. Sin embargo, la extracción formal del bloque fósil se concretó recién a finales de 2019.
El proceso de preparación técnica en laboratorio sufrió importantes demoras debido a las restricciones operativas de la pandemia de COVID-19 entre 2020 y 2021. Una vez que los huesos quedaron limpios, el equipo pudo estimar la anatomía y envergadura del animal.
«Pudimos estimar, a partir del tamaño de las vértebras preservadas, la tibia y el húmero, y en comparación con otros animales de características similares, que Rinconraptor habría medido unos siete metros de largo, aunque algunos de los otros restos asignados a megaraptóridos podrían haber correspondido a individuos de más de ocho metros», puntualizó Ariana Paulina-Carabajal, investigadora del INIBIOMA (CONICET-UNCOMA) y coautora de la publicación.
El emotivo homenaje detrás del nombre pipoae
La denominación genérica del dinosaurio, Rinconraptor, hace referencia directa a la localidad de Rincón de los Sauces donde se efectuó el hallazgo. En tanto, el epíteto específico, pipoae, esconde un sentido tributo científico y humano.
La especie fue bautizada en memoria de Laura Pipo, becaria doctoral del CONICET que formó parte activa de la campaña de extracción en noviembre de 2019 y que falleció trágicamente en mayo de 2020. Sus compañeros de equipo y los otros 16 investigadores involucrados en el trabajo decidieron honrar su compromiso académico inmortalizando su nombre en el registro paleontológico mundial.
