Tras el trágico fallecimiento del delantero del Tenerife, el entorno del guardameta del Andorra salió a respaldarlo públicamente. Mientras su círculo íntimo advierte sobre un posible freno en su carrera por el profundo impacto anímico, especialistas analizan las implicancias legales del caso en España.
Las repercusiones en torno al trágico accidente ocurrido en la Segunda División de España, que derivó en el fallecimiento del delantero del CD Tenerife Jesús de Miguel, continúan generando profunda conmoción en el ámbito deportivo europeo. En medio del hostigamiento digital que obligó al arquero Jesús Owono a cerrar sus cuentas en redes sociales, voces de su círculo más íntimo y exentrenadores rompieron el silencio para detallar el calvario emocional que padece el deportista.
Allegados al guardameta confirmaron que se encuentra profundamente abatido, aunque remarcaron de forma categórica que jamás existió dolo en la acción: «Es consciente de que se equivoca en la salida, pero de ahí a tener intención de hacer daño hay un mundo».
Apoyo incondicional del entorno y temor por su continuidad deportiva
Diversas figuras que compartieron vestuario y etapas formativas con el arquero salieron a respaldar su integridad personal y profesional frente a las críticas masivas:
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La defensa de Rubén Arce: Su exreparador de arqueros describió el estilo audaz del jugador y sostuvo: «Lo conozco bien y sé cómo juega Jesús… es un portero muy atrevido, juega fuera de la línea y pongo la mano en fuego porque sé que iba al balón, pero no mide bien». Ante el nivel de desolación, Arce advirtió: «A nadie le extrañe que hasta pueda dejar el fútbol».
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El respaldo de Toni Seligrat: El director técnico que lo dirigió destacó su calidad humana: «Para mí está fuera de toda duda que la acción de Owono sea intencional… no ha habido una mala intención, estoy seguro. Jesús es un chaval de diez, muy profesional, con buen fondo y, sobre todo, una buena persona», enfatizó, recordando que la posición de arquero exige decisiones en milisegundos bajo extrema presión.
El debate legal en España: ¿qué pasará con el arquero?
Más allá del ámbito estrictamente disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) —que le valió la expulsión directa y el análisis de una sanción de entre 4 y 12 partidos según el artículo 102—, el gravísimo episodio abrió un profundo debate entre expertos en derecho penal sobre las posibles implicancias judiciales:
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Homicidio por imprudencia (Artículo 142 del Código Penal): Analistas jurídicos evalúan si la maniobra deportiva encuadra en una imprudencia. La variante grave contempla penas de prisión de uno a cuatro años, mientras que la modalidad menos grave prevé multas de tres a dieciocho meses. Todo dependerá de los informes médicos y de establecer un nexo causal estricto.
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Escenario penal descartado: Salvo que la Justicia logre acreditar de manera fehaciente una conducta deliberada y con propósito lesivo —lo que derivaría en un homicidio doloso bajo el artículo 138, con penas de 10 a 15 años—, los especialistas coinciden en que los lances fortuitos dentro de una competencia profesional de élite suelen quedar circunscritos al ámbito deportivo, salvo negligencias temerarias extremas.
