El oficialismo nacional evitó pronunciarse sobre la caída del mandatario aliado y se concentra en la llegada del Papa.
La drástica renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, no provocó reacciones públicas en el seno del Gobierno argentino.
Hermetismo oficial en Balcarce 50 tras la dimisión del presidente paraguayo
A pesar de tratarse de uno de los principales aliados políticos de la administración libertaria en la región, la noticia conocida en horas de la tarde no alteró la agenda en la Casa Rosada.
El presidente Javier Milei optó por no emitir declaraciones ni publicar mensajes referidos al colapso político en el país vecino, limitándose a interactuar en sus redes sociales sobre la traducción al francés de su libro «El Fin de la Inflación».
Desde Balcarce 50 indicaron que se encuentran «monitoreando los acontecimientos», aunque descartaron la emisión de pronunciamientos oficiales. Fuentes gubernamentales remarcaron que el equipo del Poder Ejecutivo está abocado por completo a los preparativos logísticos y de seguridad para recibir al papa León XIV, quien iniciará su visita oficial al país este domingo 8 de noviembre.
El desenlace político de Peña y la justificación de su renuncia
La dimisión de Peña se produjo acorralada por una profunda crisis bancaria y el avance de un pedido de juicio político en el Congreso por presunto mal desempeño en sus funciones.
A través de un video publicado en sus redes sociales, el exmandatario expresó: «He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República, lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas», pidiendo además disculpas a la ciudadanía y afirmando que su prioridad es la protección de los ahorristas afectados.
