El Gobierno nacional atraviesa una etapa de parálisis legislativa y descoordinación política interna que encendió las alarmas en Balcarce 50.
Ante este escenario, la conducción libertaria resolvió congelar los principales debates institucionales y acuerdos políticos a la espera de la partida del Papa León XIV, momento en el que buscarán reorganizar la agenda de cara a 2027.
La falta de avances en el Congreso, sumada a la cancelación reiterada de las reuniones de la mesa política y a los cruces por la conducción del espacio, profundizó el clima de tensión dentro del oficialismo.
La agenda congelada y los señalamientos en la conducción
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Postergación de reformas clave: Quedaron en suspenso las conversaciones con los gobernadores aliados y el proyecto de reforma electoral que impulsa la Casa Rosada.
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Cuestionamientos internos: Integrantes del espacio atribuyen la inmovilidad legislativa a las constantes giras presidenciales y a fallas en la articulación política del Gabinete.
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Mesa política suspendida: Por tercera semana consecutiva, el encuentro de coordinación oficialista debió ser postergado.
Escalada de tensión con Patricia Bullrich y la disputa en el Senado
La interna oficialista sumó un capítulo crítico tras la difusión de una fotografía de la senadora Patricia Bullrich junto a su equipo de trabajo, interpretada en los despachos presidenciales como una muestra de desafectación hacia la conducción del partido.
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Reacción en Casa Rosada: Dirigentes del entorno de la Secretaría General y del asesoramiento presidencial tildaron la movida de «desafío a la autoridad».
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Maniobra parlamentaria: Ante el distanciamiento, Karina Milei, junto a Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem, comenzó a respaldar a la senadora neuquina Nadia Márquez como eventual alternativa para encabezar el bloque oficialista en la Cámara Alta.
El oficialismo prevé reactivar la actividad parlamentaria y la negociación con las provincias una vez concluida la agenda pastoral del Pontífice.
