En el tramo final del debate oral, la querella que representa a la familia de Cristian Maximiliano Díaz solicitó este viernes una condena de 11 años y dos meses de prisión para Cristian “Pity” Álvarez por el crimen cometido en julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré de Villa Lugano.
El pedido fue formulado por el abogado Fabián Améndola —quien junto a Fernando Burlando representa a la madre de una de las hijas de la víctima— ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°29.
Durante su alegato, el letrado descartó de plano la hipótesis de la legítima defensa y sostuvo que el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados comprendía plenamente la criminalidad de sus actos al momento del ataque. De acuerdo con la reconstrucción de la parte acusadora, Álvarez efectuó cuatro disparos contra Díaz, tres de ellos a corta distancia, remarcando que cuando la víctima ya yacía en el suelo no existía ninguna situación de peligro que justificara continuar disparando ni la existencia de un arma en poder del fallecido.
Solicitud de arresto domiciliario y razones médicas
Pese a sostener la responsabilidad penal del músico, la querella solicitó que la eventual condena se cumpla bajo la modalidad de arresto domiciliario, contemplando además la posibilidad de acceder a salidas laborales y terapéuticas.
Para fundamentar esta alternativa, Améndola ponderó el delicado estado de salud que atraviesa el imputado, la gravedad de los padecimientos médicos documentados en el expediente y las prolongadas demoras procesales que arrastra la causa desde su inicio. Asimismo, valoró como agravantes la brutalidad de la agresión y el impacto familiar, especialmente sobre la hija de la víctima, que tenía ocho años al momento del hecho.
La declaración de la hermana y el pedido de disculpas
La última jornada de testimonios contó con la exposición de Silvina Débora Álvarez, hermana del músico, quien relató el contexto de vulnerabilidad y consumo que atravesaba el imputado. Según su testimonio, existía un clima de «persecución y hostigamiento permanente» en el barrio Samoré, y aseguró que su hermano conocía a la víctima en el marco de la compra de sustancias.
«Cristian puede pasar días sin comer. Está en estados en los que no percibe si es lunes, martes o miércoles, si es de día o de noche», graficó al describir el profundo deterioro cognitivo y físico del exmúsico.
Al recordar lo que Álvarez le confió tras el homicidio, indicó que el cantante le aseguró que «nunca sintió tanto miedo en su vida» y que se sintió acorralado. Hacia el cierre de su declaración ante el tribunal, la mujer se dirigió directamente a los familiares de Díaz y expresó sus condolencias: «Les pido disculpas con el corazón. Sé lo que deben estar pasando, lo entiendo perfectamente».
