Después de ocho días de internación en el Hospital Fiorito, Gonzalo Alfaro, el hincha de Universidad de Chile que había sido brutalmente agredido en la cancha de Independiente, fue dado de alta este jueves.
El joven de 33 años había ingresado en estado crítico, con un fuerte traumatismo de cráneo, y permaneció durante una semana en terapia intensiva antes de mostrar una sorprendente evolución.
De terapia intensiva a una recuperación alentadora
Alfaro fue trasladado a la unidad de neurocirugía luego de su primera operación, donde los médicos confirmaron una recuperación favorable. La fractura de cráneo sufrida obligará a una nueva cirugía en la que se le colocará una prótesis, aunque esa intervención recién podrá realizarse dentro de tres meses.
Durante los últimos días, el hincha chileno sorprendió con su resistencia física y emocional. Según relataron sus familiares, “llegó con la cabeza hundida”, pero respondió de manera positiva a cada procedimiento médico. Tras recuperar la consciencia, grabó mensajes de voz donde agradeció el apoyo y expresó que tenía “más ganas de seguir adelante y de luchar por la vida”.
Próximo paso: regresar a Chile
Con la autorización médica, Alfaro aguarda los trámites administrativos necesarios para poder viajar de regreso a su país y reencontrarse con sus allegados. Su familia expresó un enorme alivio y satisfacción por el avance en su estado de salud, destacando que el desenlace tuvo tintes de milagro dada la violencia de la agresión sufrida.
Violencia en el fútbol: una herida abierta
El caso de Alfaro reavivó el debate sobre la violencia en el fútbol argentino y el accionar de las barras bravas. Testigos afirmaron que fue golpeado por varios individuos con puños y palos, en un ataque que dejó en evidencia las fallas en los operativos de seguridad.
La noticia de su recuperación fue recibida con esperanza, aunque el episodio dejó marcada la necesidad de reforzar los controles y erradicar la violencia de los estadios.
Fuente: información extraída de Clarín