La catástrofe ambiental que atraviesa la provincia de Chubut ha alcanzado una escala sin precedentes, sumergiendo a las comunidades de la cordillera en un estado de vulnerabilidad absoluta.
Con más de 30 mil hectáreas reducidas a cenizas en lo que va de la temporada, la magnitud del desastre equivale a una superficie superior a una vez y media la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El avance simultáneo de dos focos masivos —uno en Puerto Patriada y otro en el Parque Nacional Los Alerces— ha generado una pinza ígnea que acecha peligrosamente a las localidades de Cholila y Esquel, mientras los pobladores denuncian una alarmante inacción por parte de los organismos estatales frente a un fenómeno que se repite de forma cíclica y destructiva.
Abandono estatal y la lucha de las asambleas vecinales
La indignación crece al mismo ritmo que las llamas debido a la falta de políticas de prevención y el deterioro de las condiciones laborales de quienes combaten el fuego. Según Lavaca, medio que recogió el testimonio de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por los Bosques, la responsabilidad estatal es del 99% en esta crisis, señalando que tanto el Gobierno Nacional como el Provincial solo aparecen para declarar emergencias cuando el daño ya es irreversible.
María de los Ángeles Ezcurra, referente de la asamblea en Esquel, destacó que la precarización de los brigadistas y la toma de decisiones desde centros urbanos alejados como Capital Federal o Rawson profundizan el sentimiento de soledad de un pueblo que se siente abandonado a su suerte frente al avance de la «zona de desastre».
Un ecosistema milenario en riesgo y la sospecha de negligencia
La pérdida de biodiversidad es calificada por los técnicos locales como comparable a las secuelas de un terremoto, con la salvedad de que los bosques nativos y la fauna desplazada tardarán siglos en recuperarse. La preocupación no solo radica en la sequía y la presencia de especies exóticas como los pinos que actúan como acelerantes, sino también en las dudas sobre la gestión del fuego inicial. Desde la Asamblea de Vecinos se ha impulsado una denuncia penal para investigar por qué el incendio en Los Alerces, que estuvo contenido durante casi un mes, no fue extinguido totalmente antes de su explosión masiva. Se sospecha de una inacción negligente que podría esconder intereses inmobiliarios o de otra índole tras la devastación del patrimonio de la humanidad.
El rol de la comunidad: solidaridad frente a la adversidad
Mientras el pronóstico meteorológico anticipa jornadas de calor extremo con temperaturas superiores a los 32 grados para el resto de la semana, la esperanza de la región reside en la organización comunitaria. Grupos de jóvenes y vecinos se han movilizado para recolectar donaciones y actuar donde el Estado no llega, bajo la premisa de que «el pueblo salva al pueblo».
Los expertos advierten que el fuego permanecerá activo y «vivo» probablemente hasta la llegada de las lluvias otoñales en abril, lo que anticipa un verano de resistencia para una Patagonia que exige a gritos justicia ambiental y una verdadera política de protección para sus bosques andinos.




