El fuego recorrió 40 kilómetros, acecha a Cholila y se aproxima a Esquel.
La situación en la cordillera chubutense ha tomado dimensiones dramáticas tras una propagación ígnea sin precedentes. El incendio que se originó en el Lago Menéndez mostró un comportamiento extremo, logrando saltar dos espejos de agua —el Menéndez y el Rivadavia— en apenas unas horas, impulsado por vientos dominantes y una sequía histórica que ha dejado a la provincia sin reservas hídricas. Este avance vertiginoso ha colocado al pueblo de Cholila en una situación de amenaza directa, mientras otro frente se desplaza peligrosamente hacia la ciudad de Esquel, manteniendo a toda la región en vilo.
Una «situación crítica» marcada por el déficit hídrico
Las condiciones meteorológicas han sido el peor enemigo de los combatientes en esta emergencia. Según Rio Negro, el director de Incendios de Parques Nacionales, Ariel Amthauer, calificó el panorama como complejo debido a las escasas precipitaciones de enero, que no superaron los 5 milímetros y se evaporan antes de tocar el suelo.
Este déficit hídrico, que ya se anticipaba tras una temporada invernal sin nieve en el centro de esquí La Hoya, ha convertido al bosque en un polvorín. Actualmente, el fuego se sitúa a solo 650 metros de Bahía Rosales, un área de uso público que hoy representa la preocupación inmediata del Comando Unificado.
Riesgo de convergencia con el incendio de Epuyén
La mayor alarma para los habitantes de Cholila radica en la posibilidad de que los distintos frentes activos se unifiquen. Existe un riesgo concreto de que la franja que avanza por el borde de la Ruta 71 se encuentre con el incendio que desciende desde Epuyén por el paraje El Blanco.
Ante lo que consideran un «abandono» por parte de las autoridades municipales, los vecinos se han organizado de forma autónoma, creando brigadas para comprar herramientas, preparar viandas y construir reservorios de agua en las viviendas más amenazadas, ubicadas a escasos 3 kilómetros del casco urbano.
Indignación de pobladores y pedidos de investigación
En Villa Lago Rivadavia, el malestar social crece ante lo que califican como una gestión deficiente por parte de la Administración de Parques Nacionales. Pobladores históricos señalan que el foco inicial fue «mínimo» y causado por un rayo, pero que la falta de monitoreo y el rechazo a la colaboración de las brigadas provinciales permitieron que la catástrofe escalara hasta superar las 14 mil hectáreas afectadas.
Ante la pérdida de bienes y veranadas productivas, la comunidad ya adelantó que exigirá investigaciones sumarias y acciones penales para garantizar justicia y reparación por el patrimonio natural y económico devastado.




