La zafra muestra menores desembarques, valores más equilibrados y obliga al sector a replantear acuerdos, costos y reglas de juego de cara a Nación.
La temporada de langostino en Rawson transita un escenario diferente al de años recientes. El volumen total aparece por debajo de campañas anteriores, pero los precios muestran una estabilidad poco frecuente. La combinación empieza a modificar la lógica del negocio, tanto en tierra como a bordo.
Para Damián Santos, CEO del Grupo San Isidro, el punto de partida fue complejo. “A pesar del enorme esfuerzo que se había hecho entre sindicatos, empresas y el Estado para poder arrancar, con los convenios cerrados y un marco de previsibilidad, no se pudo abrir y la temporada comenzó más tarde de lo previsto”, explicó. La flota tardó en dar con el recurso y eso condicionó el inicio.
El empresario describió a noviembre como un mes irregular. “Fue un mes inestable, con rendimientos bajos y mucha incertidumbre. Recién en diciembre la situación se acomodó un poco”, señaló. Los números reflejan esa diferencia: los desembarques pasaron de 25 mil toneladas en noviembre de 2024 a 15 mil en noviembre de 2025. De acuerdo con LA17.
En diciembre, el panorama cambió. Las capturas no solo se estabilizaron, sino que superaron las del año anterior. De 23 mil toneladas en 2024 se pasó a 28 mil en 2025, un repunte que permitió ordenar la operatoria sin generar un exceso de producto.
Según Santos, la menor disponibilidad general del langostino resultó determinante para sostener valores razonables. “Hubo poca oferta de langostino de abordo y también poca oferta de langostino de tierra pescado en Nación. En ese contexto, los precios de arranque se ubicaron en niveles lógicos y sostenibles”, afirmó.
El empresario aclaró que no se trata de un boom de demanda. “No hay hoy una demanda extraordinaria, pero tampoco hay una sobreoferta que genere acumulación en cámaras y presión a la baja sobre los precios”, explicó. El equilibrio aparece como una novedad luego de varias temporadas dominadas por el volumen.
En este comienzo de 2026, el clima se convirtió en un factor central. Vientos constantes y ráfagas intensas limitaron la presión pesquera. “Todo indica que esta va a ser la tónica del resto de la temporada”, anticipó Santos, marcando un ritmo irregular de capturas.
El empresario remarcó que el sector empieza a asumir que no todas las campañas se comportan igual. “Creo que también es importante que como sector aprendamos que no todas las temporadas son iguales”, sostuvo, en línea con lo señalado por el INIDEP, que advirtió que no siempre el langostino se concentra de manera accesible.
Esta dinámica, según Santos, también ordena el mercado. “Empieza a quedar claro que el langostino argentino no siempre sobra. Este año faltó en Nación y faltó también en Chubut”, explicó. Para el empresario, eso abre la puerta a priorizar calidad y valor, por sobre la carrera por el volumen.
“Tanto a bordo como en tierra estamos empezando a entender que mayor volumen no implica necesariamente mayor rentabilidad ni un mejor producto”, afirmó. El planteo apunta a sostener el caladero y la estructura económica de las empresas en el tiempo.
En materia laboral, Santos destacó el trabajo conjunto realizado esta temporada. “Entre la flota y las plantas se logró un acuerdo para que el langostino tenga un valor que permita que todos ganen un poco”, señaló. Según explicó, trabajadores, empresas y el Estado provincial cedieron posiciones para sostener la actividad.




