El escenario político internacional se vio sacudido por versiones que vinculaban a la Casa Blanca con la Casa Rosada en un polémico plan migratorio
Sin embargo, el mandatario argentino fue tajante al desestimar cualquier tipo de negociación en curso.
El presidente Javier Milei desmintió de forma categórica los rumores sobre un supuesto pacto con Estados Unidos para que Argentina se convierta en receptor de ciudadanos expulsados por el país norteamericano.
La controversia escaló tras una publicación del New York Times que sugería diálogos preliminares para utilizar al territorio nacional como puente de retorno para migrantes deportados.
Ante la difusión de estos datos, el jefe de Estado utilizó sus canales digitales para calificar la información como “100% falsa”. Según consignó el medio Radio3cadenapatagonia en su portal, la aclaración llegó a través de una interacción en redes sociales, donde Milei buscó desactivar de inmediato la repercusión mediática generada por el prestigioso diario estadounidense.
Obstáculos logísticos y hermetismo diplomático
Más allá del desmentido oficial, desde el entorno gubernamental se deslizó que una propuesta de esta magnitud resultaría inviable en el contexto actual. Los elevados costos operativos, la carencia de infraestructura para procesar grandes flujos migratorios y el impacto social en medio de un fuerte ajuste fiscal, actúan como barreras naturales para una iniciativa de esta clase.
Por su parte, el Palacio San Martín ha mantenido un silencio prudente. La Cancillería argentina no ha emitido comunicados adicionales, dejando que la palabra del Presidente sea la que fije la postura oficial. El episodio deja en evidencia la delicadeza de la agenda migratoria y la estrecha vigilancia sobre los vínculos bilaterales con la gestión de Washington.




