Los precios del oro y la plata escalaron a máximos históricos este viernes, impulsados por una combinación de tensión geopolítica y una profunda incertidumbre sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.
Los analistas atribuyen la fuerte demanda de estos metales preciosos, considerados valores refugio, a la ofensiva del presidente Donald Trump por influir en la política monetaria y a sus amenazas comerciales, que generan desconfianza en los activos tradicionales como el dólar.
El oro subió un 1.5%, alcanzando un récord intradía de USD 4,989.54 la onza antes de cerrar en USD 4,988.21. La plata, con un fuerte componente de demanda industrial, tuvo una suba aún más espectacular del 6.79%, superando por primera vez en la historia la barrera psicológica de los USD 100, para cerrar en USD 102.920 la onza.
El factor político: Trump, la Fed y la búsqueda de un refugio seguro
La escalada de precios se explica, en gran medida, por las acciones del gobierno estadounidense. Según Noticias Argentinas (NA), los mercados reaccionaron primero a los intentos de Trump de apoderarse de Groenlandia y sus amenazas de nuevos aranceles comerciales. Sin embargo, el motor más potente de la suba es el temor de los inversores a una posible pérdida de independencia de la Reserva Federal.
Donald Trump ha mantenido una presión pública constante para que la Fed recorte las tasas de interés de manera agresiva. Esta injerencia política en el organismo que debe definir la política monetaria con autonomía genera un escenario de alta incertidumbre. Los analistas señalan que los «habituales cambios de rumbo» de la administración Trump alejan a los inversores del dólar y de los bonos del Tesoro estadounidense, redirigiendo capitales hacia activos considerados más seguros y ajenos a la volatilidad política, como el oro y la plata.
La investigación a Jerome Powell: más leña al fuego de la incertidumbre
La situación se complejiza con un factor adicional: una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos al presidente de la Fed, Jerome Powell. La pesquisa gira en torno a los trabajos de renovación de la sede del organismo, un caso que algunos observadores interpretan como un «pretexto» político para presionar o incluso apartar a Powell de su cargo.
El propio Powell ha calificado la investigación de esta manera, pero su mera existencia añade una capa más de inestabilidad institucional. Para el mercado, esta tensión entre la Casa Blanca y la máxima autoridad monetaria refuerza la narrativa de que la Fed podría verse forzada a tomar decisiones que prioricen objetivos políticos de corto plazo por sobre la estabilidad económica de largo plazo, un escenario ideal para que los metales preciosos sigan brillando.
Los récords del oro y la plata son un termómetro claro de la ansiedad que reina en los mercados financieros globales. Lejos de ser una simple fluctuación, la suba histórica refleja una corrida hacia activos tangibles ante el miedo a que la principal economía del mundo enfrente una crisis de credibilidad institucional. Mientras la pulseada entre Donald Trump y la Reserva Federal continúe, y la sombra de la investigación sobre Jerome Powell persista, es probable que el «encanto» de los metales preciosos como refugio de valor siga fortaleciéndose, marcando un nuevo paradigma en la asignación de capitales a nivel mundial.




