Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, respondió a las declaraciones de Sebastián Villa con cariño, pero le recordó al colombiano el apoyo que recibió del club en el pasado y reveló que hay cosas que quedarán en privado.
Según TyC Sports, el presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, se refirió a las palabras del exjugador del club Sebastián Villa, quien días atrás afirmó que su relación con el ídolo xeneize «no quedó bien» tras su partida. Riquelme, lejos del tono polémico, prefirió destacar el vínculo personal y deslizó que existen códigos de vida que protegen secretos, algunos de los cuales se fueron con el fallecido entrenador Miguel Ángel Russo, amigo y cómplice del dirigente.
El afecto como respuesta a la distancia
Desde el principio, Riquelme optó por una posición conciliadora que buscó poner lazos afectivos por encima de cualquier malestar. «Lo quiero mucho, le tengo cariño», fueron las primeras palabras del presidente del club para referirse a Villa. De esta manera, buscó desactivar el posible conflicto público que pudieron generar las declaraciones del colombiano, quien además de referirse a Riquelme, expresó su deseo de jugar en River Plate y señaló que Boca «ya es pasado» en su carrera.
La defensa del club: el tema de la denuncia
Más allá del tono personal, Riquelme defendió la actuación institucional de Boca durante el complejo episodio que vivió Villa cuando fue denunciado por violencia de género. El presidente puso el foco en la diferencia de trato mediático y social que percibe entre aquel momento y la actualidad del jugador en Independiente Rivadavia. «Cuando estaba con nosotros se pedía a los gritos que averiguaran quién manejaba el tema de violencia de género en Boca. ¿Vos escuchás que pidan lo mismo en Independiente Rivadavia? ¿Mendoza es otro país o es Argentina?», cuestionó.
Códigos de vida: secretos que viajan a la tumba
El momento más revelador de la charla fue cuando Riquelme habló de los códigos que comparte y cómo manejó el tema de Villa junto a su amigo Miguel Ángel Russo, quien falleció en 2021. «Con mi amigo vivimos juntos este tema. Los dos le tenemos cariño, pero él se llevó muchas cosas a la tumba y yo también me las voy a llevar», declaró el presidente. Esta frase sugiere que existen detalles y vivencias compartidas entre Riquelme y Russo sobre el caso del colombiano que no serán revelados públicamente, en línea con una filosofía de vida que Riquelme atribuye a su crianza: «Así me enseñaron a vivir en Don Torcuato», explicó.
El recordatorio final: el valor de la gratitud
Para cerrar su reflexión, Riquelme lanzó un mensaje que muchos interpretaron como una clara alusión al comportamiento de Villa tras dejar el club. Con ironía, el ídolo xeneize concluyó: «En mi casa siempre me dijeron que hay que ser agradecido. Eso sí. Muy agradecido». Esta frase parece referirse al permiso que Boca le otorgó a Villa para viajar a Colombia, que el jugador extendió sin autorización y que derivó en su posterior salida del club hacia el fútbol búlgaro.
Un cierre con códigos intactos
El mensaje de Riquelme fue claro: optó por el afecto personal por encima de la confrontación pública, defendió el rol del club en un momento difícil y dejó en evidencia que, para él, existen límites morales y lealtades privadas que no se negocian. Al evocar la figura de Miguel Ángel Russo y sus «códigos de vida», el presidente de Boca no solo cerró una polémica, sino que también trazó una línea sobre qué temas están dispuestos a discutir públicamente y cuáles permanecerán en el terreno de lo privado, tal como aprendió en las calles de Don Torcuato.




