La lucha contra las llamas en la cordillera no da tregua
El avance del fuego entre Villa Lago Rivadavia y Lago Rivadavia ha generado un escenario crítico que moviliza a cientos de brigadistas en un operativo sin precedentes.
El avance del fuego y el despliegue en terreno
La superficie afectada en el Parque Nacional Los Alerces alcanzó las 16.765 hectáreas, impactando gravemente sobre bosque nativo, matorrales y pastizales. Según reportó el medio #LA17 en su portal, la prioridad actual de las cuadrillas es consolidar las líneas de defensa y evitar que las reactivaciones generen nuevos frentes de avance.
El Comando Unificado de Emergencia coordina un «engranaje» de combate distribuido en sectores clave como Los Murmullos, La Momia y el pinar de Geréz. En estos puntos, el personal realiza tareas de enfriamiento y apertura de fajas cortafuegos, enfrentándose a focos secundarios que «saltan» las defensas debido a las condiciones climáticas cambiantes.
Tecnología y esfuerzo humano en la zona crítica
El operativo cuenta con una logística masiva: más de 500 personas, entre brigadistas y apoyo táctico, trabajan por tierra con el respaldo de 20 medios aéreos que operan según la visibilidad lo permite. La maquinaria pesada, incluyendo topadoras y motoniveladoras, resulta vital en los sectores de Marchand y Piedras Bayas para frenar el flanco izquierdo del incendio.
La jornada del viernes cerró con reactivaciones que obligaron a redoblar esfuerzos durante la noche. Para este sábado, se sumarán refuerzos provenientes de San Luis para relevar a los equipos que llevan días de combate ininterrumpido. La magnitud del evento ha transformado esta emergencia en una tarea de alcance nacional, con personal llegado desde San Juan, Córdoba y Santa Cruz, entre otras provincias.




