En un giro inesperado de su discurso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó abierta la posibilidad de que la líder opositora María Corina Machado tenga un rol en el futuro político de Venezuela
Sus declaraciones se dieron tras una reunión reciente y reavivaron el debate internacional sobre la transición en el país caribeño.
Durante una conferencia de prensa por el primer aniversario de su gestión, Donald Trump se refirió públicamente a María Corina Machado y la definió como “una mujer increíblemente amable” que realizó “algo extraordinario” en los últimos días. En ese marco, el mandatario republicano deslizó que podría involucrarla en el futuro político venezolano: “Quizá podamos involucrarla de alguna manera”.
Las declaraciones marcan un cambio de tono respecto a la postura histórica de Washington frente a la transición venezolana y abren interrogantes sobre el rol que podría jugar la dirigente opositora en un nuevo escenario político.
Señales hacia una nueva etapa política
Trump afirmó que su visión sobre Venezuela se modificó con el tiempo. “Estaba en contra de Venezuela, pero ahora me encanta Venezuela”, expresó, al tiempo que sostuvo que la situación cambió tras la caída del expresidente Nicolás Maduro.
Además, destacó que mantiene un buen vínculo con el nuevo gobierno encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió tras el derrocamiento del líder chavista. Según el mandatario estadounidense, este nuevo escenario habilita una etapa distinta en las relaciones bilaterales.
Expectativas económicas e inversiones petroleras
En el plano económico, Trump subrayó el interés de compañías petroleras en invertir en Venezuela. Aseguró que las empresas se preparan para realizar “inversiones masivas” en un país que, según remarcó, cuenta con reservas de petróleo incluso superiores a las de Arabia Saudita.
Estas declaraciones refuerzan la expectativa de un reposicionamiento internacional de Venezuela, con la energía como eje central de su recuperación económica.
Denuncian la detención de un cuarto argentino
En paralelo al escenario político, el Foro Argentino por la Defensa de la Democracia denunció la existencia de un cuarto ciudadano argentino detenido en El Helicoide, un centro de detención ubicado en Caracas y señalado por organismos internacionales como un espacio de torturas.
Según la organización, se trata de Gustavo Gabriel Rivara, de 52 años, quien se encontraría en condiciones de aislamiento y sin registros oficiales sobre su paradero. La denuncia fue realizada por Elisa Trotta, representante de la entidad, quien indicó que Rivara no cuenta con una representación familiar activa en los reclamos diplomáticos.
Un caso que genera preocupación
Rivara nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1973 y, tras finalizar la escuela técnica, inició estudios en teología que abandonó luego del fallecimiento de su madre. Posteriormente, recorrió América durante años en bicicleta, convirtiéndose en un profundo conocedor del folklore y las tradiciones regionales.
El caso vuelve a poner el foco en la situación de los derechos humanos en Venezuela, en un contexto de redefiniciones políticas y diplomáticas a nivel internacional.
De acuerdo con la información transmitida por el medio ámbito, las declaraciones de Donald Trump sobre María Corina Machado y las denuncias por detenciones en centros de tortura muestran un escenario complejo y en movimiento en Venezuela, donde la transición política convive con fuertes cuestionamientos por la vigencia de los derechos humanos.




