Mientras los incendios forestales avanzan implacables desde el Parque Nacional Los Alerces, un grupo de ganaderos y peones rurales —los verdaderos «vaqueros» de la Patagonia— trabajan contra reloj para poner a resguardo su único sustento: su ganado
CHOLILA, CHUBUT – En el corazón de la alta cordillera, en la zona denominada Laguna Villarino a unos 30 kilómetros de Cholila, se libra una batalla silenciosa y heroica. Mientras los incendios forestales avanzan implacables desde el Parque Nacional Los Alerces, un grupo de ganaderos y peones rurales —los verdaderos «vaqueros» de la Patagonia— trabajan contra reloj para poner a resguardo su único sustento: su ganado.

Una labor de sacrificio y previsión
Desde el puesto de la familia Pascoff Nataine, la situación planificada. El incendio, que avanza desde el sector de la familia Alarcón desde el Parque Nacional Los Alerces hacia el campo de Javier Coronado, ha obligado a los pobladores a tomar medidas necesarias. En estas extensiones infinitas, donde no existen alambrados perimetrales y las vacas pastan libremente en «veranada» desde diciembre a marzo, la organización de los troperos es la primera línea de defensa.


Para enfrentar la amenaza, vaqueros como Víctor Treuquil y Martín Rivera personifican el sacrificio rural, del gaucho Argentino aquí cerca de los límites con Chile. Su jornada comenzó con un viaje de cuatro horas a caballo y «pilcheros» desde el pueblo para llegar al puesto, solo para luego internarse en la inmensidad de los cerros y altas cumbres de mas de 1000 metros de altura durante 8 a 10 horas arriba del caballo con el fin de reunir a los animales.
El arreo contra el «murallón de humo»
Las imágenes captadas por drones muestran la magnitud del desafío. En laderas empinadas, a más de 1.000 metros de altura, las vacas y sus terneros se encuentran dispersos en miles de hectáreas. El objetivo de este esfuerzo es reunir aproximadamente 160 cabezas de ganado y bajarlas a zonas seguras antes de que el humo, que ya se percibe como una «muralla» desde las cumbres, se convierta en llamas destructoras.
»La previsibilidad y la planificación que tiene la gente de campo es de destacar», ya que este trabajo preventivo busca evitar pérdidas que luego serían imposibles de reparar.
Cultura de trabajo y llamado a las autoridades
A pesar de la dureza del entorno, donde muchos de los puestos de los troperos veraneadores deben ser reconstruidos cada verano debido a las intensas nevadas del invierno, los pobladores mantienen una dignidad inquebrantable. Sin embargo, el llamado a las autoridades es urgente: solicitan forraje para los animales desplazados y el reconocimiento de sus títulos de propiedad sobre tierras que han trabajado por más de un siglo.
La jornada en El Villarino cierra con una imagen emocionante: los troperos bajando con la «tropa» por los cañadones, bajo un cielo rojizo por el resplandor del fuego. Es un recordatorio de que, en medio de la emergencia ígnea, la cultura del trabajo y la resistencia gaucha, de estos troperos vaqueros al mejor estilo lejano oeste siguen siendo el motor de la Patagonia Argentina.
Fuente: Desde El Villarino en vivo la situación de los incendios – Cholila Online TV- face live – streaming.




