En un movimiento que marca un punto de inflexión en sus relaciones con Teherán, los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) acordaron este jueves un nuevo y duro paquete de sanciones contra Irán.
La decisión, adoptada sin debate en Bruselas, responde a dos frentes de grave preocupación para el bloque: la brutal represión de las protestas internas y el continuo apoyo militar iraní a la guerra de Rusia en Ucrania. Según Deutsche Welle (DW).
El paquete implica la congelación de activos y prohibiciones de entrada a la UE para cerca de 30 funcionarios y entidades vinculadas al régimen. Sin embargo, el paso más simbólico y contundente, que se esperaba anunciar horas después, es la inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en la lista de organizaciones terroristas de la UE, equiparándolo a grupos como Al Qaeda, Hamás o el Estado Islámico.
Un paquete amplio: desde congelación de activos hasta nuevas prohibiciones de exportación
Las nuevas medidas punitivas apuntan a aumentar la presión económica y política sobre el gobierno iraní. Además de la congelación de activos de los sancionados en territorio europeo, se les prohibirá recibir fondos de ciudadanos o empresas del bloque. En paralelo, la UE ampliará la lista de bienes de doble uso (civil y militar) que no pueden ser exportados a Irán, buscando restringir su capacidad tecnológica y militar.
Estas sanciones llegan tras semanas de tensión extrema dentro de Irán, donde, según estimaciones de organizaciones de derechos humanos citadas por ministros europeos, podrían haber muerto hasta 30.000 personas en la represión de las protestas desatadas a principios de año. El régimen, además, impuso una censura generalizada en internet y comunicaciones para intentar controlar la información sobre la magnitud de la crisis y las víctimas.
El paso histórico: declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria
La decisión de incluir al CGRI en la lista de terroristas es de un alto valor simbólico. Aunque la organización ya estaba sujeta a sanciones financieras desde hace más de una década, esta nueva categorización envía un mensaje político contundente sobre la naturaleza de sus actividades, que la UE vincula directamente con la represión interna y el apoyo a Rusia.
«La forma en que las personas fueron golpeadas, torturadas, encarceladas, e incluso fusiladas o ahorcadas fue tan dramática que la Unión Europea, como comunidad de valores, debía reaccionar con firmeza», declaró el ministro alemán, Johann Wadephul, calificando al liderazgo iraní de «régimen injusto». La alta representante de la UE, Kaja Kallas, confirmó que existe un consenso unánime sobre esta medida entre los 27 estados miembros, allanado tras el cambio de postura de Francia.
El CGRI, fundado tras la Revolución de 1979, es un poderoso brazo militar, económico y de seguridad del Estado iraní. No solo controla gran parte de las fuerzas armadas y la economía, sino que también supervisa aspectos clave del programa nuclear del país. La designación como grupo terrorista, aunque de impacto práctico limitado dado el aislamiento previo, supone una condena política sin precedentes por parte de Europa y podría complicar aún más cualquier futura negociación sobre el acuerdo nuclear.
A pesar de la firmeza de las medidas, la UE dejó una puerta abierta al diálogo. Kallas enfatizó que las vías diplomáticas permanecen abiertas y que la comunicación con el canciller iraní continuará, aunque en un contexto de relaciones notablemente más tensas y con una carga simbólica renovada.




