Guerra total: AFA suspende el fútbol y resiste la avanzada de Milei.
La confrontación entre el Gobierno Nacional y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha alcanzado un punto de no retorno. En una medida de fuerza sin precedentes, la entidad madre del fútbol local anunció la suspensión de todos los partidos programados entre el 5 y el 8 de marzo. La decisión surge como respuesta directa a lo que la dirigencia deportiva califica como una persecución judicial y política orquestada desde la Casa Rosada, marcando el capítulo más oscuro de una relación que hoy se dirime en los tribunales y los estadios.
Debilitamiento institucional y el rechazo a las SAD
Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFA, no ahorró calificativos para describir la situación actual, acusando al mandatario Javier Milei de encabezar una campaña sistemática de «debilitamiento institucional». El eje del conflicto sigue siendo la intención oficial de implementar las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), un modelo que permitiría el ingreso de capitales privados a los clubes. Según GESTION, la resistencia de la AFA es absoluta, bajo la premisa de que el balompié argentino no se someterá «a operaciones políticas ni por intereses empresariales».
Tapia fue enfático al sostener que el fútbol argentino «es de sus clubes, de sus socios y de sus hinchas», rechazando cualquier intento que pretenda «convertir a nuestras instituciones en mercancía». Para la conducción de la calle Viamonte, las acciones del Gobierno no buscan transparencia, sino forzar un cambio de estatuto que entregue el patrimonio de los socios a inversores externos.
Causa judicial por millonaria evasión y protesta en las canchas
El conflicto escaló al plano penal tras una denuncia de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El organismo acusa a la AFA por una operación superior a los 14 millones de dólares relacionada con irregularidades en retenciones impositivas y aportes a la seguridad social. Esta situación derivó en una citación a declaración indagatoria para Tapia y otros miembros del directorio. Ante lo que consideran una «persecución», clubes como San Lorenzo, Newell’s Old Boys e Instituto de Córdoba han manifestado su respaldo total a la entidad madre.
Durante la última jornada, se vivieron escenas de fuerte contenido político en el césped. Los jugadores de estos equipos saltaron al gramado con camisetas que rezaban la frase «Basta de perseguirnos», visibilizando un malestar que ya excede las oficinas administrativas. La suspensión de la fecha de marzo es el último recurso de una dirigencia que se siente acorralada por las iniciativas judiciales y la presión de un modelo económico ultraliberal que busca transformar la esencia del deporte nacional.




