El termómetro que mide el humor social marca tendencia y, por ahora, la temperatura baja. Por tercer mes al hilo, la confianza en el gobierno de Javier Milei volvió a retroceder, según el último relevamiento del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella.
El indicador, que había arrancado el año con una baja del 2,8% en enero y un leve retroceso del 0,1% en diciembre, sumó en febrero una nueva caída del 0,6% y se ubicó en 2,38 puntos. El dato enciende algunas alarmas en la Casa Rosada, aunque los números todavía sostienen un dato que el oficialismo puede mostrar como trofeo: el promedio de gestión de Milei sigue por encima del de Mauricio Macri y Alberto Fernández, aunque ya quedó detrás del de Néstor Kirchner.
El informe, que procesó encuestas realizadas por Poliarquía Consultores entre el 2 y el 12 de febrero, también deja ver grietas profundas según el género, la edad y la geografía de los consultados. Según Noticias Argentinas.
Cinco ejes, dos que suben y tres que preocupan
El ICG no es un número tirado al azar. Se construye a partir de cinco dimensiones clave que intentan reflejar distintos aspectos de la gestión gubernamental. En febrero, el resultado fue un claro empate técnico con sabor agridulce: dos ejes mejoraron, tres empeoraron.
Por el lado positivo, la honestidad de los funcionarios subió un 2,6% y alcanzó los 2,76 puntos, mientras que la eficiencia en la administración del gasto trepó un 2,7% hasta los 2,29 puntos. Dos buenas noticias para un gobierno que hizo de la motosierra y la transparencia banderas de gestión.
Pero las malas llegaron por el lado de la capacidad para resolver problemas, que se desplomó un 4,9% y quedó en 2,70 puntos. También retrocedieron la evaluación general del gobierno, con una baja del 1,8% hasta 2,18 puntos, y la preocupación por el interés general, que cayó un 1% y quedó al borde del abismo, con apenas 1,99 puntos. Este último eje, que mide cuánto cree la gente que el gobierno se preocupa por el bien común, es el que más cerca está del suelo y el que más debería preocupar en Balcarce 50.
La grieta según el género, la edad y el lugar
Uno de los puntos más llamativos del informe tiene que ver con las enormes diferencias que aparecen cuando se cruzan los datos con variables demográficas. La confianza en el gobierno libertario no es pareja: tiene picos altísimos en algunos segmentos y abismos en otros.
Por género, la brecha se amplió en febrero. Los hombres confían más (2,62 puntos) que las mujeres (2,11), con una diferencia que ya trepa a 0,51 puntos. Son 51 centésimas de distancia que hablan de una percepción completamente distinta de la realidad según el lado de la vereda en el que se nazca.
Por edad, el fenómeno es todavía más extremo. Los jóvenes de 18 a 29 años son los más entusiastas: su nivel de confianza trepó un 10,7% en febrero y llegó a 2,99 puntos, cerca del umbral simbólico de los 3 puntos. En cambio, a medida que sube la edad, la confianza se desinfla, aunque el informe no detalla los números de los segmentos mayores.
La geografía también juega un papel clave. El Interior del país mantiene la confianza más alta, con 2,60 puntos, mientras que en el AMBA los valores caen en picada: 2,10 puntos en la Ciudad de Buenos Aires y apenas 2,04 en el conurbano bonaerense. Otra grieta, esta vez territorial, que el gobierno deberá atender si quiere expandir su base de apoyo.
En cuanto a educación, se rompió una tendencia previa. Hasta ahora, a mayor nivel educativo, mayor confianza. Pero en febrero, el segmento con secundario completo (2,56 puntos) superó al de terciario o universitario (2,41 puntos). Un dato curioso que puede responder a múltiples factores.
Milei, segundo en el podio de la confianza histórica
Pese a la racha negativa de los últimos tres meses, el gobierno de Javier Milei todavía puede presumir de un dato que lo coloca por encima de varios de sus predecesores. El promedio de su administración se ubica en 2,44 puntos, apenas por detrás de los 2,49 que cosechó Néstor Kirchner en su momento. Detrás quedaron Mauricio Macri (2,27), Cristina Fernández de Kirchner en su segundo mandato (1,83), la misma Cristina en su primer mandato (1,71) y Alberto Fernández (1,69).
El ranking histórico, según la Universidad Di Tella, queda así:
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Néstor Kirchner: 2,49
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Javier Milei: 2,44
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Mauricio Macri: 2,27
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Cristina Fernández (segundo mandato): 1,83
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Cristina Fernández (primer mandato): 1,71
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Alberto Fernández: 1,69
El factor económico, la variable que partió la tabla
El informe de la Di Tella también indagó en la relación entre las expectativas económicas personales y la confianza en el gobierno. El resultado es tan obvio como lapidario: los que creen que su situación económica va a mejorar en el próximo año le ponen al gobierno una nota de 4,30 puntos, mientras que los pesimistas lo castigan con apenas 0,43 puntos. Una diferencia abismal que confirma algo que ya se sabía: la economía es el gran ordenador del humor social y cualquier mejora o empeoramiento en la percepción del bolsillo propio se traslada de inmediato a la evaluación de la gestión.
Tres meses consecutivos de caída no son una racha, son una tendencia. El gobierno de Javier Milei empieza a sentir el desgaste natural de la gestión y el humor social, medido con precisión por la Universidad Di Tella, muestra signos de fatiga. Todavía mantiene un piso alto en comparación con gestiones anteriores, pero los retrocesos en áreas clave como la capacidad para resolver problemas o la preocupación por el interés general deberían encender las alertas. La confianza, se sabe, es un activo frágil. Y cuando se pierde, cuesta el doble recuperarla.




