La Policía del Chubut desplegó intensos operativos relámpago durante la mañana de este miércoles y capturó a los dos principales sospechosos del brutal ataque armado.
Los detenidos pertenecen a un conocido clan familiar con frondoso prontuario y quedaron a disposición de la Justicia bajo estricto hermetismo.
La investigación por el violento homicidio de Mariana Soledad Calfuquir, de 33 años, registró un avance medular en las últimas horas. Tras una serie de allanamientos estratégicos coordinados por la Brigada de Investigaciones en la zona sur de Comodoro Rivadavia, los efectivos policiales lograron detener a dos hombres señalados como los presuntos autores materiales de la ejecución ocurrida la semana pasada.
Según confirmaron fuentes policiales de alto rango, los sospechosos son dos hermanos de un reconocido apellido del ambiente delictivo local, quienes ya contaban con antecedentes penales y denuncias previas por abusos de armas. Los procedimientos se realizaron bajo un fuerte despliegue de seguridad para evitar filtraciones y posibles represalias entre bandas antagónicas.
Venganza, traición y una trama de clanes familiares
El caso, que se mantiene bajo una rigurosa reserva judicial por parte del Ministerio Público Fiscal, dejó al descubierto una densa red de conflictos criminales que mantiene en vilo a la ciudad petrolera. El sangriento episodio tuvo lugar cuando Calfuquir circulaba en un vehículo acompañada por su pareja, Luis Damián Uribe (30), un individuo con un pesado historial delictivo.
Los investigadores policiales vinculan directamente este atentado con una violenta escalada de disputas territoriales que arrastra la zona, conectándolo con el doble crimen del barrio Pueyrredón perpetrado el pasado 22 de abril, donde fueron acribillados Rodrigo Nieves y Agustina Ascensio en medio de una emboscada civil atribuida a las históricas facciones de los clanes Nieves y Vera.
Uribe, quien sobrevivió milagrosamente tras recibir un impacto de bala en la zona abdominal y permanece internado en el Hospital Regional bajo custodia preventiva, se negó de forma sistemática a aportar datos filiatorios o identidades de los agresores a las autoridades, optando por mantener el «código de silencio» del hampa. Sin embargo, en las últimas horas rompió el silencio a través de sus plataformas digitales con desafiantes promesas de justicia por mano propia.
Amenazas desde el hospital: «Se van para el cajón»
La tensión en las calles de Comodoro Rivadavia se incrementó de forma alarmante tras las recientes publicaciones efectuadas por Uribe desde su cama de internación. Mediante mensajes cargados de violencia explícita, el hombre juró extinguir a las familias de los asesinos y reveló un dato que añade mayor gravedad al expediente judicial: la víctima se encontraba embarazada al momento de ser ejecutada de un disparo en la cabeza.
«Manga de antis, me mataron a mi señora y a mi hijo, ahora ajo y agua», disparó de forma tajante el sobreviviente en su perfil de Facebook, acompañando el texto con fotografías donde se lo observa convaleciente pero exhibiendo una postura sumamente hostil. «Siempre voy a ser bandido, ladrón y asesino con los que se la mandaron, jamás vigilante. Por mi familia mato y muero», sentenció de manera desafiante.
Los teléfonos celulares incautados durante las diligencias de esta mañana y los proyectiles recuperados en la escena del crimen serán sometidos de forma inmediata a peritajes balísticos y análisis informáticos cruzados. La principal meta de la Fiscalía es consolidar las pruebas recolectadas para fundar la prisión preventiva de los dos hermanos detenidos antes de que la sangrienta interna periférica se cobre nuevas víctimas en el ejido urbano.
