La economía argentina logró cerrar el 2025 con signo positivo, consolidando una recuperación que, aunque dispar, marca un respiro en las estadísticas oficiales
Según los datos recientemente publicados por el INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una suba del 3,5% en diciembre, lo que permitió que el balance anual se ubicara en un crecimiento del 4,4% interanual.
El campo como motor de la recuperación
El informe oficial revela que el gran protagonista del año fue el sector primario. La agricultura, ganadería, caza y silvicultura experimentaron un salto excepcional del 32,2% interanual durante diciembre, traccionando gran parte del indicador general. A este dinamismo se sumó la pesca, con un avance del 18,3%, y el sector minero, que creció un 9,1%.
En el ámbito de los servicios, la intermediación financiera mostró una suba del 14,1%, mientras que el rubro de electricidad, gas y agua avanzó un 10,7%. Según información extraída del medio Minuto Uno, estos segmentos estratégicos fueron fundamentales para compensar las caídas en otras áreas clave de la producción nacional.
Las deudas pendientes: industria y consumo interno
A pesar del optimismo que genera el número final, la estructura del crecimiento muestra una realidad dual. Mientras que los sectores exportadores brillaron, la economía vinculada al mercado interno y al empleo masivo sigue sufriendo. La industria manufacturera registró una caída del 3,9% interanual en diciembre, sumándose a los retrocesos del comercio (-1,3%) y el sector hotelero y gastronómico (-1,5%).
Esta divergencia evidencia que la expansión económica de 2025 estuvo fuertemente concentrada en rubros con orientación externa y servicios financieros. La contracción en la industria y la administración pública (-1,1%) restó fuerza al crecimiento total, planteando el desafío de lograr una reactivación más equilibrada que alcance al consumo de las familias y al sector fabril en el corto plazo.




