Tierras de YPF: el debate por 480 hectáreas ante la crisis habitacional.
La salida operativa de YPF de la Cuenca del Golfo San Jorge ha reabierto una discusión histórica en Comodoro Rivadavia que hoy adquiere ribetes de urgencia social. El bloque de concejales de Arriba Chubut ha vuelto a poner en el centro de la escena la titularidad y el destino de los inmuebles que la operadora estatal mantiene dentro del ejido urbano. En un contexto crítico, marcado por la emergencia tras el deslizamiento del cerro Hermitte y la falta de suelo disponible para relocalizaciones, la presión política aumenta para que estos activos se integren a una solución habitacional definitiva para los comodorenses.
Un inventario de 16.000 lotes en el corazón de la ciudad
La magnitud del patrimonio inmobiliario en juego es considerable y su potencial urbanístico podría cambiar la fisonomía de la ciudad. Según ADNSUR, estimaciones previas indican que YPF conserva alrededor de 480 hectáreas dentro del ejido urbano, lo que equivaldría a unos 16.000 lotes bajo distintas situaciones dominiales. Aunque no existe un inventario público actualizado, sectores como la franja costera entre los kilómetros 3 y 4 —donde se proyectaron hasta 1.200 viviendas— y macizos en el barrio Castelli aparecen como las áreas más codiciadas para el desarrollo.
El debate actual no es solo técnico, sino profundamente político. La ciudad se encuentra obligada a buscar alternativas para las familias evacuadas por el derrumbe del cerro Hermitte, transformando la planificación a largo plazo en una necesidad de subsistencia inmediata. Existen antecedentes técnicos valiosos, como un proyecto de 2015 para construir 100 viviendas en el sector de Km 3, que incluyó estudios ambientales y definición de usos de suelo, material que permanece en los archivos municipales y podría servir de base para nuevas negociaciones.
Convenios inconclusos y el valor estratégico de la negociación
La relación entre el Municipio y la empresa ha estado marcada por acuerdos que no llegaron a concretarse, dejando la situación dominial en un «limbo jurídico». El punto más cercano a una resolución fue el convenio firmado en octubre de 2022, que preveía la transferencia de tierras de clubes históricos a cambio de la regularización de predios con instalaciones petroleras. Aquel acuerdo, cuya tasación superaba los 3,9 millones de dólares, nunca fue aprobado por el Concejo Deliberante, perdiéndose una oportunidad clave de ordenamiento.
Hoy, el escenario ha cambiado. YPF transita su retiro operativo, pero mantiene un «activo» de negociación vital para la ciudad: la planta de combustibles en el centro de Comodoro, esencial para abastecer de nafta y gasoil a gran parte de la Patagonia sur. Este factor, sumado a la presión del bloque justicialista, obliga a definir cuál será el rol del Estado local y provincial. «La reconstrucción no es solo material, también es social y comunitaria», es la premisa que resuena ante una emergencia que ha expuesto la falta de suelo urbano para relocalizaciones definitivas.
Hacia una política pública de suelo en plena emergencia
La discusión impulsada por Arriba Chubut excede la interna partidaria y se posiciona como una variable concreta de planificación urbana. Con familias que rifan sus casas por falta de trabajo y una brecha cada vez mayor en el acceso a servicios básicos, la incorporación de las tierras de YPF a una política pública de suelo se presenta como una salida lógica. La diferencia radicará en si el debate logra traducirse en acciones concretas o si volverá a quedar atrapado en anuncios retóricos y convenios que nunca obtienen el aval legislativo.
El momento político es acotado, pero la urgencia de las familias desplazadas no permite más dilaciones. Comodoro Rivadavia reclama tener voz y voto en la definición del destino de sus tierras, especialmente cuando las decisiones estructurales se toman a miles de kilómetros de la cuenca. La crisis del cerro Hermitte ha funcionado como el disparador final para una discusión que la ciudad arrastra desde hace décadas y que hoy, finalmente, parece haber llegado a su punto de no retorno.




