En la provincia del Chubut, la problemática del guanaco es un tema serio: afecta la seguridad vial, impacta en la producción ganadera y requiere soluciones urgentes. Sin embargo, para el intendente de Dolavon, Dante Bowen, y el diputado provincial, Emanuel Coliñir, parece ser simplemente el escenario ideal para un nuevo capítulo de su interminable serie de anuncios vacíos.
Hace tiempo que ambos copiaron y pegaron un proyecto y vienen «vendiendo» la implementación de proyectos para regular la población y fomentar el consumo de carne de guanaco. Prometieron plantas de faena, circuitos comerciales y una solución integral. Pero, como ya es costumbre en este binomio, el proyecto nació y murió en un posteo de redes sociales y una tapa de Diario.

Mucho «Reel», Poca Realidad
La mecánica es casi cinematográfica. Bowen y Coliñir se muestran en reuniones con tecnicismos, gráficos y promesas de innovación productiva. Captan la atención de los medios, generan el titular esperado y luego… la nada misma.
Mientras ellos acumulan visualizaciones en sus perfiles, los productores siguen lidiando con la superpoblación de la especie y los conductores rezando para no cruzarse con uno en la ruta.
- ¿Dónde está la carne de guanaco en las góndolas?
- ¿Dónde están las plantas habilitadas que prometieron?
La respuesta es simple: no existen. Solo existen en el «metaverso» político en el que viven el Intendente y el Diputado.

La Gestión del Engaño
La crítica no es solo por la inoperancia, sino por la especulación. Utilizar un recurso natural y una problemática productiva real para intentar mostrarse como gestores modernos es, cuanto menos, una falta de respeto al electorado.
Dante Bowen parece más preocupado por proyectar una imagen de líder regional que por concretar una sola obra de relevancia en su localidad.
Emanuel Coliñir, desde su banca, sigue operando como un agente de prensa más que como un legislador que empuja leyes y partidas presupuestarias reales para que estos proyectos vean la luz.
»Nos vendieron que Dolavon sería el polo del guanaco, pero lo único que vemos son fotos de ellos sonriendo. En el campo y en la mesa de los vecinos, el proyecto no llegó nunca», afirma un productor local cansado de las promesas.

El Desgaste de la Palabra
Cuando la política se reduce a publicidad mediática, la palabra pierde valor. Bowen y Coliñir han hecho del «anuncio de proyecto» un arte, pero del «cumplimiento» una utopía.
El guanaco sigue ahí, el problema sigue ahí, y ellos siguen ahí… buscando el mejor ángulo para la próxima foto de una gestión que, por ahora, es solo puro humo.




